Los embarazos no intencionales en edades tempranas afectan las oportunidades de vida en cuanto al desarrollo personal y la salud de la persona gestante.

El 58.9% de los embarazos de las adolescentes de 15 a 19 años y el 83.4% de los de las menores de 15 años son embarazos no intencionales (PNSIA, 2018). El Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia (PNSIA) se constituyó en 2007, de manera interdisciplinaria, teniendo como eje central el abordaje de la salud como un derecho humano y social.
Nuestro país cuenta con un amplio marco normativo, como el Código Civil y Comercial de la Nación, la ley 26.529 de Derechos del paciente, la ley 25.673 de Salud Sexual y Procreación Responsable, y la ley 26.150 de Educación Sexual Integral.
Los embarazos no intencionales en edades tempranas afectan las oportunidades de vida en cuanto al desarrollo personal y la salud de la persona gestante. Aquí hay un atravesamiento de la perspectiva de género porque las que ponen el cuerpo son las mujeres y ello implica que profundiza una situación de desigualdad que ya conocemos establecida.
¿Por qué importa el consentimiento en una práctica sexual?
Las mujeres tenemos derecho a gozar de la propia sexualidad sin presiones ni violencia y decidir si tener hijos/as o no, la cantidad de hijos/as que desea tener y el intervalo óptimo entre cada hijo/a.

La salud sexual
La salud sexual busca promover el desarrollo de una sexualidad sana y placentera, y una “procreación responsable” la que implica tomar decisiones luego de haber recibido información sobre todos los métodos anticonceptivos disponibles en espacios de Consejería y decidir sobre aquellos métodos que mejor se adaptan a cada persona, respetando las convicciones y deseos de esa persona.
Una vez producida la iniciación sexual, la probabilidad de quedar embarazada está estrechamente relacionada con tres factores: la escolaridad, el haber tenido educación sexual y haber usado un método anticonceptivo en la primera relación sexual. Eso último nos indica que si se ha tenido la oportunidad de acceder a un espacio de Consejería en salud y usó un método anticonceptivo se pueden disminuir las chances de cursar un embarazo en el futuro mediato.
Por su parte, entre los factores que dificultan la prevención de los embarazos no intencionales se señala que la utilización de métodos anticonceptivos en las adolescentes es baja o no sistemática, según investigaciones de Kornblit, y equipo y Fundación Huésped-UNICEF (2007-2012).
La maternidad temprana es en gran medida el resultado de la exclusión social. Y, a su vez, afecta las oportunidades educativas y laborales y, por tanto, el futuro de las jóvenes, quienes afrontan la transición a la adultez con menores recursos según UNICEF.
También se relaciona con el no reconocimiento de la condición de sujetos sexuales de las y los adolescentes, en tanto no se les provee suficiente educación sexual integral ni acceso a anticonceptivos eficaces o al aborto seguro. Esto incrementa la vulnerabilidad hacia sus derechos sexuales y sus derechos reproductivos.















