El gobernador busca el control de la Legislatura, pero el resultado en las PASO puso en riesgo esa chance por el triunfo socialista. La conductora de TV apuesta a ser la pata local de Milei.

La elección provincial de Santa Fe esconde una pelea particular por la Cámara de Diputados, donde aparecen condimentos que recargan de expectativa una categoría, en la que, tras el resultado electoral de las PASO del 16 de julio, hay paridad entre los dos principales frentes electorales de mayor peso, como el peronismo y la alianza opositora Unidos para Cambiar Santa Fe. Además persiste la incógnita de si la panelista de TV Amalia Granata volverá a ser una buena elección como hace cuatro años.
La atención está puesta en la Legislatura no sólo porque el control de este órgano es clave para la gobernabilidad de la provincia, sino también por los candidatos que buscan obtener un triunfo y quedarse con la mayoría de 28 bancas.
El actual gobernador Omar Perotti busca ese objetivo. Es el camino que eligió su antecesor en el cargo, el fallecido Miguel Lifschitz. Como en Santa Fe la Constitución provincial no habilita la reelección del gobernador el que ocupa ese cargo busca mantener una cuota de poder desde la Cámara de Diputados.
Por eso, Perotti busca ganar en esa categoría y si lo logra podrá presidir la Legislatura, tras ubicar en la lista a la mayoría de los integrantes del gabinete provincial, algo que provocó chispazos con el candidato a gobernador Marcelo Lewandowski.

Pero a Perotti no le fue como esperaba en las PASO. El gobernador ganó en el plano interno, pero quedó segundo detrás de Unidos para Cambiar Santa Fe y a una distancia considerable de Clara García, actual legisladora del socialismo y viuda de Lifschitz.
El problema para Perotti es que quedó a 90.000 votos de Unidos para Cambiar Santa Fe, y si no remonta este domingo podría quedar lejos de su anhelo de presidir la Cámara de Diputados y de que el peronismo se quede con la mayoría.
Ante una eventual victoria de Maximiliano Pullaro como gobernador, como coinciden todas las encuestas, el próximo gobierno podría tener también el control de la Cámara de Diputados. E incluso, si se repite el resultado de las PASO, hasta podría lograr por primera vez desde 1987 que el peronismo pierda la hegemonía en el Senado provincial, controlado por caciques del PJ que representan cada uno de los 19 departamentos.
Ante una victoria de Pullaro como gobernador, el próximo gobierno podría tener también el control de la Cámara de Diputados.
En la campaña previa a las PASO Perotti había tenido un bajo perfil. Confiaba en que iba a ser el candidato más votado y que estaba asegurada una victoria en la categoría de Diputados. Pero nada salió como pretendía. El voto castigo al peronismo fue intenso.
Esto se hizo más evidente en Rosario, donde el gobernador no sólo no fue individualmente el más votado, sino que quedó tercero. Ganó Clara García y en segundo lugar terminó Amalia Granata, cuyo desempeño también es otra incógnita en las generales.
Ante la necesidad de conseguir una remontada, Perotti se mostró más activo en esta etapa proselitista, con inauguración de obras, una estrategia a la vieja usanza. La derrota a nivel provincial en las PASO fue demoledora para el PJ, que está sin un liderazgo fuerte, a pesar de que gobierna la provincia. Las críticas a nivel interno a Perotti también crecieron después del primer turno electoral.















