A pesar de haber pasado varios días desde el temporal que provocó el derrumbe de un puente que cruza un arroyo que baja de uno de los cerros del sector Barrio Norte - Cuyaya, solo se han puesto como advertencia unos tambores que, según refirieron los vecinos, de noche apenas se ven, representando un grave peligro para los conductores que no conocen la zona, o no están al tanto del derrumbe del puente.
En general, toda la obra desplegada por el Gobierno en la zona presenta un aspecto sumamente descuidado e incompleto, pues se puede apreciar que las banquinas no han sido asfaltadas, produciendose peligrosas grietas con cada precipitación. También se observa la falta de mantenimiento de las veras que presentan un estado de abandono a falta de mantenimiento, a pesar de que hay empresas que ganaron licitaciones para mantener las rutas.
La poca resistencia que tuvo el puente da a pensar sobre la solvencia intelectual del diseñador y la dirección de obra, y también sobre la calidad de los materiales empleados... sobre todo cuando hace pocas semanas se conoció que las obras públicas en rutas fueron sobrefacturadas, según denunciaron los legisladores radicales ante los tribunales federales.






















