El pasado jueves Ledesma dio inicio a la zafra 2022, momento en que comienza la cosecha de caña luego del período que abarca desde noviembre hasta mayo en que se desarrolla el cultivo, hasta alcanzar el nivel óptimo para la utilización de la materia prima en los procesos industriales para la producción de azúcar, papel, alcohol, y bioetanol.

En palabras de su actual CEO, Javier Goñi, "más que una parte del ciclo productivo, es todo un acontecimiento cultural", ya que forma parte del estilo de vida y las costumbres de la comunidad de las yungas en particular y de los jujeños en general.
Es un momento especial porque se pone en marcha uno de los principales motores de la actividad económica y productiva jujeña en una empresa que es, podría decirse, la orgullosa nave insignia de la industria provincial, que transforma el producto de la tierra, del trabajo y de la inteligencia en muy apreciados bienes de valor agregado que compiten en los mercados más exigentes del mundo.
La aparente quietud de los cañaverales cobra vida y se ve el ir y venir de cosechadoras, transportes, operarios y zafreros que llevan la preciada materia prima a los trapiches y líneas de producción de las fábricas que generan riqueza, bienestar y desarrollo tanto para los más de 6.000 empleados directos de este gigante industrial como también para un importantísimo número indirecto de beneficiarios y participantes de este círculo virtuoso, año a año.
A pesar de circunstancias adversas, como una prolongada sequía y una inusitada e inoportuna escasez del tan necesario combustible para la operación de cosechadoras, transportes y otras maquinarias que intervienen en el ciclo productivo, la empresa tiene expectativas positivas por lo que será la campaña de este año, ya que la molienda proyectada es, por lo menos, similar a la campaña del año pasado.
Ello se debe a la previsión y la administración inteligente que priorizó inversiones y optimizaciones para hacerle frente a los tiempos adversos que vivimos. La inversión en la tecnificación, por ejemplo, ayudó a amortiguar significativamente los efectos de una de las peores sequías de la historia. Es por ello que la empresa prevé continuar con este acierto, buscando mejorar los sistemas de riego.
Las inversiones anunciadas se extienden también a otros rubros, como la renovación del parque de maquinarias y equipos y la incorporación de nuevas tecnologías, ya que la apuesta por la innovación y la diversificación es una vocación permanente en los directivos, porque permiten mejorar la competitividad y eficiencia, como así también mitigar pérdidas. Casi 40 millones de dólares reinvertidos en el campo, los ríos y las fábricas.

Estas inversiones también tienen su correlato en la responsabilidad social y ambiental que observa religiosamente la institución. En este sentido es destacable que Ledesma produce más de la mitad de la energía que consume de fuentes renovables. El ejercicio pasado esa participación alcanzó el 63%. Más que una estrategia es casi una virtud cardinal, gracias a la cual, año a año, se producen significativas mermas en el balance de emisión de gases de efecto invernadero, acumulando una reducción del 19% en 14 años, guarismo que la ubica entre las más limpias de este sector industrial.
Ledesma siempre ha apostado al crecimiento de la comunidad que la rodea. Solo a título de ejemplo se podrían mencionar algunas iniciativas, entre muchas, que la empresa realiza. Hace un año, donó tres hectáreas al gobierno provincial para la construcción de un importante hospital regional de alta complejidad, una obra que avanza con la gestión de un gobernador y un equipo de gobierno responsable y comprometido. La implementación de un promisorio programa de emprendedorismo, el trabajo conjunto con la Fundación Logos y el desarrollo de una diplomatura en habilidades digitales en conjunto con la Universidad de Jujuy hablan de una importante apuesta a la educación.
En sus 114 años de vida, Ledesma ha dejado -y deja- una importante impronta a nivel local, provincial y también nacional. Todo un ejemplo a seguir. Un modelo de exportación, de Jujuy al mundo.
No podríamos finalizar este editorial sin mencionar un reclamo unánime expresado por gran parte del sector que acompañó a Ledesma en el inicio de su zafra. A los desafíos de las circunstancias adversas del año que mencionamos al inicio, hay que agregar el de la baja o nula rentabilidad que deja al sector la falta de actualización del precio del bioetanol y el cumplimiento de la cuota en la fórmula legal vigente. Gracias a la diversificación, Ledesma puede hacer frente a esta circunstancia, pero no es lo mismo para gran parte del sector, que no tiene la misma espalda como para cumplir con lo que es prácticamente un compromiso con el medioambiente.
La producción del biocombustible necesita mayor acompañamiento y compromiso, sobre todo de quienes tienen responsabilidades institucionales o gubernamentales, y con máyor razón de quienes levantan la bandera del medioambiente ya que, por sus características, ayuda a mitigar los efectos del calentamiento global, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles fósiles, lo cual mejora la calidad del aire de las ciudades.















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