Así se desprende de un artículo publicado en el blog del FMI con recomendaciones para países que se encuentran menos preparados para enfrentar lo que se viene en materia de tasas de interés.

Un artículo publicado en el blog del FMI cuya autoría pertenece a los analistas Stephan Danninger, Kenneth Kang y Hélène Poirson sostiene las recomendaciones que el organismo ha comenzado a circular entre aquellos países que se encuentran menos preparados para enfrentar lo que se viene en materia de tasas de interés por parte de la Reserva Federal: devaluación de la moneda, acumulación de reservas en las arcas de los bancos centrales, suba de tasas de interés, ajuste de los subsidios, meter mano en jubilaciones y pensiones y hasta recortar el gasto público.
Según el artículo, ante un escenario adverso de suba de tasas de la FED, los países endeudados y “los que soportan presiones inflacionarias más fuertes o tienen instituciones menos sólidas deben actuar más rápido”. La recomendación es “…dejar que las monedas se deprecien y en elevar las tasas de interés de referencia. Si surgen condiciones desordenadas en los mercados cambiarios, los bancos centrales que cuentan con suficientes reservas pueden intervenir, siempre que tal intervención no suplante el debido ajuste macroeconómico”.
Por otro lado, señala que, desde el lado fiscal, “esta estrategia podría consistir en anunciar un plan integral para incrementar gradualmente la recaudación, mejorar la eficiencia del gasto o ejecutar reformas fiscales estructurales, como reorganizaciones de las pensiones y los subsidios”.
“Los precios están aumentando al ritmo más rápido registrado en casi cuatro décadas, y la escasez de oferta de mano de obra está elevando los salarios. La nueva variante ómicron ha generado más inquietudes de que presiones del lado de la oferta incidan sobre las inflación. La Reserva Federal ha indicado que la evolución de la inflación es un factor clave de su decisión el mes pasado de frenar más pronto las compras de activos”, señalan los autores del artículo.
“Estos cambios han hecho más inciertas las perspectivas para los mercados emergentes. Además, estos países están enfrentando una inflación elevada y niveles de deuda pública considerablemente más altos. El promedio de la deuda pública bruta en los mercados emergentes ha aumentado casi 10 puntos porcentuales desde 2019, estimándose que para finales de 2021 se situaba en 64% del PIB, con variaciones marcadas de un país a otro. Pero en estas economías, a diferencia de Estados Unidos, la recuperación económica y los mercados laborales son menos robustos.
Si bien los costos de endeudamiento en dólares siguen siendo bajos para muchos países, la preocupación por la inflación interna y el financiamiento externo estable llevó el año pasado a muchas economías emergentes a empezar a subir las tasas de interés”.
Refiriéndose a la Reserva Federal sostienen que “si las tasas de política monetaria aumentan y si la inflación se modera conforme a lo previsto, la historia demuestra que los efectos para los mercados emergentes tenderán a ser leves si la contracción monetaria es gradual, está debidamente comunicada y ocurre en respuesta a un afianzamiento de la recuperación. De todos modos, no deja de ser posible que las monedas de los mercados emergentes se deprecien, pero la demanda externa contrarrestaría el efecto del aumento de los costos de financiamiento”.














