Como se puede ver en las imágenes, están expuestos para que niños, por ejemplo, puedan tocar poniendo en riesgo su vida. Incluso están casi en medio de la vereda extendidos dejando a los transeúntes descuidados una trampa latente.
Tanto la parte privada (a quienes pertenece esta instalación) como la parte pública deben controlar para no lamentar consecuencias mayores.















