Argentina atraviesa una enorme crisis inflacionaria y ni el Frente de Todos ni Cambiemos logran solucionarlo.

Jujuy 30 de mayo 2021 // Es definitivo, el mal humor social en Argentina es consecuencia de la impericia de Cambiemos y del Frente de Todos, la caída de CFK en el 2015, el fracaso de Mauricio Macri y el desastre de la reinvención del kirchenrismo tras la cosmética de Alberto Fernández, terminaron por instalar un clima apocalíptico en Argentina, donde la angustia que generó la pandemia, fue superada por una inflación crónica.
La doliente grieta se extiende en internas en ambos lados, el fuego amigo entre Alberto Fernández, quién ya no oculta su sumisión; y CFK que trastabilla día a día por causas judiciales, consume demasiadas energías de funcionarios que deberían estar atentos a superarla tempestad.
CFK quién intenta esquivar la andanada de procesos judiciales con reacciones legislativas distraen al oficialismo construyendo impunidad, arrastrando a los “legisladores k” principalmente a un laberinto imposible de eludir; pero que hasta hoy el kirchnerismo logró surfear, mientras Alberto hace lo propio ante el FMI, quedando el binomio rehén de problemáticas que no se condicen con las demandas populares.
Por su parte Cambiemos también tiene sus fuertes diferencias internas, y hasta ahora no expresa una alternativa potable, integrando sus exponentes el rosario de figuras políticas que decepcionan al pueblo argentino.
La política nacional luego del alejamiento del ex Ministro de Economía Roberto Lavagña (quien acompañó como Ministro de Economía y Producción a Eduardo Duhalde y luego a Néstor Kirchner), donde además de su figura había ministros con personalidad y carácter; comenzó a precipitar en una espiral inflacionaria al parecer eterna.
Cuesta entender como el fenómeno ha sido controlado en los países vecinos, hace más de una década siendo Argentina y Venezuela las peores exponentes globales en tal materia. Esta realidad demuestra que tanto Cambiemos como el FdT han fracasado, se necesita un programa económico integral para afrontar la tempestad, la cual está arrastrando al pueblo argentino a una absurda resignación.
El conflicto es de tal magnitud, que exige de todos los sectores un reseteo, en primer lugar desde los partidos políticos, los empresarios, los sindicalistas, los medios de comunicaciones y los intelectuales. Argentina llegó a las puertas del averno, sus indicadores son negativos en todos los aspectos, aun contando nuevamente con la suba de los comodities, el propio Lavagna (Consenso Federal) advirtió días atrás: “es increíble como el gobierno ignora el gasto en intereses de la deuda externa e interna”.
En medio del crujir por el choque frontal de Cambiemos contra el FdT, muy pocos políticos están generando señales hacia un futuro cercano, en ese horizonte de sucesiones, el jujeño Gerardo Morales tiró nuevamente una bengala, la cual solo sagaces periodistas advirtieron cuando en declaraciones radiales en medios de Capital Federal, lo cual ya es habitual en su instalación presidenciable, expresó: “hace falta un proyecto”, señaló en medio de expresiones en las cuales pedía a propios que bajaran un cambio, sosteniendo que Patricia Bullrich debía ser más cauta en sus declaraciones, como también pidió a los sectores radicalizados del kirchnerismo atemperamiento para acompañar las negociaciones con el FMI.
GM es el único que insiste en reconfigurar la política desde un programa integral, acaso básico y evidente, pero sin embargo hoy ausente. Estamos en un presente donde la inflación distribuye sopapos a todos los sectores argentinos, reconfigurando una sociedad con casi un 60% de pobres, lo que nos convierte en inviables.
Aun tibias las expresiones de Morales, representan un norte posible, su cercanía a Roberto Lavagña a quien acompañó un tiempo atrás en una fórmula presidencial (2007-UNA Concertación para una Nación Avanzada), hoy le dan sentido; el problema es la inflación; es incuestionable, es el único punto central de coincidencia nacional; por lo cual se deduce que el exministro, hombre de consulta de GM, podría estar en el equipo del jujeño; como también ahora se interpretan las reacciones en el peronismo federal (no kirchnerista), que tiende a reinstalar su performance; esta vez encaminada hacia una convergencia impulsada por la construcción antigrieta expresada por el gobernador de Jujuy.
Las intervenciones mediáticas del jujeño, más allá ser una posición en la paleta opositora, dejan entre líneas trazos claros de una construcción en proceso, que supera el paradigma bipartista, lo cual en una atmósfera tóxica, es una bocanada de un aire más amigable.















