La Ley Nacional N° 27.118 denominada de “Reparación histórica de la agricultura familiar para la construcción de una nueva ruralidad en Argentina”, representa una herramienta clave para la consecución de objetivos estratégicos en el campo del desarrollo humano, beneficiando de manera directa a comunidades campesinas y originarias que se sustentan en la producción a menor escala. El dispositivo asigna múltiples beneficios, entre los cuales se destacan recursos 1.500 millones de pesos, previstos para los pequeños agricultores.
Además de reivindicar la contribución de la agricultura familiar a la seguridad y soberanía alimentaria del pueblo, por practicar y promover sistemas de vida y de producción que preservan la biodiversidad y procesos sostenibles de transformación productiva, la norma define entre sus prioridades incrementar la productividad y seguridad alimentaria, valorizando y resguardando al sujeto esencial de un sistema productivo ligado a la radicación de la familia en el ámbito rural, sobre la base de la sustentabilidad medioambiental, social y económica.
Cabe recordar, que productores de diversas regiones mantuvieron un encuentro con funcionarios del Ministerio de la Producción, a los efectos de encaminar la adhesión de la Provincia a la Ley Nacional 27.118, de manera de consolidar el respaldo del Estado jujeño a la agricultura familiar local.
La agricultura familiar incluye todas las actividades agrícolas de base familiar y está relacionada con varios ámbitos del desarrollo rural. Es una forma de clasificar la producción agrícola, forestal, pesquera, pastoril y acuícola gestionada y operada por una familia y que depende principalmente de la mano de obra familiar, incluyendo tanto a mujeres como a hombres. Es por ello que tiene un importante rol socioeconómico, ambiental y cultural.
Asimismo, entre los objetivos secundarios, se busca afianzar la población que habita los territorios rurales en pos de la ocupación armónica del territorio, generando condiciones favorables para la radicación y permanencia de la familia y de los jóvenes en el campo, en materia de hábitat, ingresos y calidad de vida, equitativa e integrada con las áreas urbanas, como así también garantizar los derechos de acceso y a la gestión de la tierra, el agua y los recursos naturales en general, las semillas, el ganado y la biodiversidad que estén en manos de aquellos que producen los alimentos.
















