Algo debe hacerse en la Escuela Superior de Música que, a pesar de que vivimos en la era informática, sigue inscribiendo con métodos anticuados, haciendo que año a año se vea la misma postal en momentos de inscribir nuevos alumnos en sus cursos. Tras el traslado de la escuela a una nueva sede, este año, el acampe inhumano que debieron hacer los padres de los niños tuvo lugar Sobre calle GÚemes casi Lavalle.
Si bien es cierto que no se cobra cuota y los alumnos solo deben pagar la cooperadora, y reciben instrucción de alto valor agregado pues si siguen con todos los cursos pueden lograr una tecnicatura en Música, en la que los alumnos pueden elegir distintos instrumentos como violín, viola, piano o violonchelo, lo cierto es que la escuela ofrece muy pocos cupos, tal vez por espacio físico, y no tiene otro método de selección más que el "orden de llegada", haciendo que decenas de padres tengan que hacer colas inhumanas desde hace días para hacerse de uno de los cupos.
Según se nos informó, hasta el viernes se supo que la escuela solo tenía disponibles 30 cupos para niños de 8 años, para el turno mañana, y otros 60 para el turno tarde. Mientras que practicamente no quedaban cupos para otras edades.
En los conservatorios se selecciona dependiendo el talento, y no el capricho de un padre que quiere proyectar sus sueños irrealizados en sus hijos a quienes durante la infancia obligan, en muchos casos, a asistir a cursos que más adelante terminan abandonando. Es loable que exista una escuela de música que briden la posibilidad de acceder a esa enseñanaza sin demostrar talento, pero ¿qué sucede con las clases de mpúsica en las escuelas, donde supuestamente también se brindan clases de músicia? No conozco a nadie que haya aprendido a tocar un instrumento en las clases de música en las escuelas públicas o privadas, pues es en los conservatorios y escuelas como la Escuela superior de Música, donde se aprende realmente.
Es evidente que existe una falta de apoyo del gobierno a este tipo de educación. Por lo pronto, creemos que la Escuela superior de Música debería revisar sus criterios de inscripción y evitar la postal de padres acampando inhumanamente soportando las inclemencias típicas de ésta época del año durante dos días para poder quedarse con el codiciado cupo.















