Mientras el Gobierno no termina de definir el futuro de este tributo, los especialistas precisaron cómo debería ajustarse en un marco de aceleración de la inflación.

Las reformas al Impuesto a las Ganancias complican la progresividad y la equidad del sistema tributario. ¿Mucho, poquito o nada?
Cabe recordar que el ex ministro Sergio Massa dispuso eliminar el gravamen para los empleados en relación de dependencia a través de un proyecto de ley, que fue aprobado por el Congreso, con el apoyo, entre otros, del entonces diputado Javier Milei.
Ahora, el Presidente busca negociar con los gobernadores –afectados por la pérdida de ingresos por coparticipación de la recaudación del tributo- la revisión de esta reforma, ante la caída de recursos de ese origen, tan necesarios en la búsqueda del equilibrio fiscal.
El gobierno anterior dispuso a través de la Ley 27.725 un nuevo régimen de retención para empleados en relación de dependencia para las altas rentas con vigencia a partir del 1° de enero de 2024. Por ahora, los trabajadores que ganan menos de 15 Salarios Mínimos (SMVM), es decir $ 2.340.000 brutos, quedan eximidos del Impuesto a las Ganancias, según fuentes del estudio Lisicki & Litvin.

Aunque no se encuentra reglamentado a través de una resolución general, el 29 de diciembre 2023 se publicó en el sitio web de AFIP (consultas frecuentes) la información relativa a este nuevo régimen de impuesto cedular, su forma de cálculo y las tablas mensuales correspondientes con alícuotas entre 27% y 35%.
Un grupo de expertos opina mientras el Gobierno y la oposición debaten poco y nada sobre esta sensible cuestión. Andrés Saladino, socio de Andersen Argentina, observó que “el Impuesto a las Ganancias para personas humanas debe contemplar mínimos no imponibles (ganancia no imponible y deducción especial) acordes a la realidad (actualizables en forma permanente por inflación), de manera que sólo paguen los que superan el umbral de un nivel de consumo básico”.
Además, el experto consideró que “la escala progresiva debe ser tal, de manera que alcancen la tasa máxima (35%) solo aquellos que tienen altas rentas. Estos cambios permitirían dejar sin efecto todos los parches que año a año se fueron incorporando a la Ley y que la hacen muy difícil de liquidar y por lo tanto de fiscalizar”.
En tanto, César Litvin dijo que “es sabido que la intención del gobierno actual es que el Congreso derogue esta última Ley, por lo que se estima que se enviará un nuevo proyecto de Ganancias por separado a la ley ómnibus para volver al viejo esquema de retención con un piso cercano a $ 976.000 brutos mensuales, a partir del cual tributar corresponderá aplicar la retención del Impuesto a las Ganancias”.















