Tras la última sesión ordinaria de la Legislatura, en la que el diputado Pablo Baca se refirió en duros términos en contra de la diputada Milago Sala, la organización Tupac Amaru y el FUyO, Raul Noro, ex corresponsal de La Nación y esposo de la diputada Sala envió a las redacciones de diarios un comunicado contestando la intervención de Pablo Baca y las duras críticas que expresó en el recinto.
A su vez, el diputado Pablo Baca contestó la nota de opinión de Noro con una propia, titulada "De Silo a Robespierre".
Ahora, Raúl Noro le vuelve a contestar a Pablo Baca. Publicamos a continuación la reciente contestación de Noro a Baca, y las dos cartas precedentes que conforman un cruce de notas de opinión y cartas al director entre el diputado radical y el periodista.
ACLARACION DE NORO SOBRE LAS IDEAS DE PABLO BACA
He leído con atención la respuesta del diputado Pablo Baca a mis comentarios sobre sus ideas que expuso originalmente en la Legislatura en contra de mi mujer, Milagro Sala y la organización Tupac Amaru. Le respondo aquí con la intención de dar por cerrado este debate.
En primer lugar, aclaro que mis expresiones no expresan insultos, ni agresiones personales ni, menos aún, familiares. No es mi estilo ni mi intención hacer eso. Respeto a la familia de Baca (de quien tengo un excelente recuerdo) como a cualquier familia jujeña, pertenezca al nivel que fuere. De Silo no diré nada porque nada tiene que ver en este tema. En segundo lugar, lo de Robespierre y el terror, Baca lo entendió exactamente al revés o no lo quiso entender.
Mis ideas son comentarios referidos a hechos, ideologías y conductas derivadas de las ideologías expuestas por Baca, que me sorprendieron por su virulencia, su carga de violencia simbólica y acusatoria. Pero bueno, él tiene el derecho de expresar tales ideas , aunque no se si vale acompañarlas con el desenfreno propio del francés Robespierre, creador del terror como sistema del estado. Expliquemos.
El diputado Baca es liberal y heredero de la Revolución Francesa que estableció los tres poderes de la democracia actual y los principios de libertad, igualdad y fraternidad; además del respeto a la libre expresión de las ideas y el respeto hacia los otros (la burguesía). Hasta aquí, principios muy interesantes aunque totalmente opuestos al terror del jacobino Robespierre, hijo de la misma revolución.
Así es que los herederos de esa revolución, cuando ven derrumbarse sus argumentos ante el avance social de los derechos y las ideas de los otros (compañeros de tez cetrina, excluidos y explotados por el neoliberalismo que se desplazan, a veces, por el centro jujeño), al igual que Robespierre, levantan el dedito acusador de la oligarquía y comienzan a justificar e incentivar el odio con su violencia simbólica, como hace Baca, justificando mecanismos de represión. Y peor todavía, si esos compañeros son dirigidos por una mujer insultada por el diputado, por el hecho de ser mujer.
Huelga decir que esas diatribas y ese odio, contagiados a la población, terminan en experiencias como las del brutal proceso militar de 1976, del cual Blaquier -amigo y dicen, financista del senador Morales-, fue uno de los ideólogos civiles y ahora colaborador, a través de la empresa Ledesma, de la Fundación Jujuy Solidario del radicalismo.
Eso es lo que pienso. Ah, una cosa más. Los compañeros de las movilizaciones, no fueron educados en colegios religiosos, ni por las elegantes reglas de la clase alta, ni bailan el minué. Vienen de la tremenda desocupación y miseria provocadas por el Mejacanje y el Blindaje de Cavallo, De la Rua y de su ministro, el senador Gerardo Morales. Por eso la Tupac construye viviendas, salud, educación, piletas de natación, incentiva el deporte, da trabajo genuino y hasta tiene un Centro Cultural y un establecimiento para Atención de Discapacitados de pocos recursos.
Raul Noro
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DE SILO A ROBESPIERRE
Sr. Director: En una carta pública, titulada las paradojas de la historia, Raúl Noro me critica y enseguida llega hasta el insulto. Y miente, como cuando asigna una supuesta relación con Blaquier. Y también demuestra poco sentido de realidad cuando pretende que la extendida imagen negativa que tiene la diputada Milagro Sala se debe a que es mujer, a que es peronista o a su piel cetrina -como dice-.
Hace muchos años tuve la suerte de conocer y escuchar en la casa de Noro a Silo, y también después el placer de leer algunas de las obras de éste, profundas y bellamente escritas. En aquella época Noro era pacifista en su prédica y sus actos. Hoy nos recuerda a Robespierre -cuyo nombre se asocia no a la paz sino a la guillotina-, y cita frases que justifican la violencia. Usando sus palabras, esa es “una paradoja de la historia”.
Se puede comprender a los violentos. Es posible que -como dice Noro- el pasado pueda predisponer para la agresividad. Pero lo que Noro no puede pedir es que las víctimas aplaudan o siquiera toleren la violencia. Lo que hacen las víctimas –lo que tienen que hacer- no es comprender sino denunciar y reclamar justicia. Noro cita: “el terror no es más que la justicia rápida, severa e inflexible”. Para el radicalismo el terror no tiene nada que ver con la justicia.
Sobre el racismo, su carta –como suele suceder- denuncia más su verdad que la mía. Racismo no es solamente sostener que una raza es superior a las otras. También es racismo decir que son distintos los derechos según el color de la piel. O que los blancos, o los negros, son esencialmente más o menos agresivos. Racismo es pensar que el color determina a las personas y que alguien por el sólo hecho de tener la piel blanca o negra, o cetrina, tiene derecho a agredir.
Habla de mi familia. Yo no voy a caer en agresiones personales. No se trata de diferencias personales, sino de política y metodología.
Nuestra crítica apunta en primer lugar al gobierno provincial que ha permitido que un sector disponga de los recursos destinados a los sectores más carenciados, en beneficio del grupo y sus dirigentes.
Los radicales de Jujuy no estamos de acuerdo con que el Estado delegue en organizaciones privadas la política social o partes importantes de la salud pública, entre otros servicios esenciales. Eso hizo Eduardo Fellner y permitió que a miles de personas se prive de los derechos políticos y que también se los afecte en sus derechos humanos y sociales.
Condenamos que se usen recursos públicos destinados a los que menos tienen, para incorporarlos a un partido o a actividades partidarias. Y denunciamos que se somete a familias enteras, en muchos casos con niños, a tareas penosas, insalubres y humillantes, como permanecer horas a la intemperie, en calles o rutas o plazas y bajo el sol o el frío o la lluvia. Para no mencionar hechos más graves que la justicia no ha esclarecido.
Criticamos que con recursos públicos se haya montado una estructura clientelar, que disciplina por la amenaza de la privación de beneficios y que suprime así derechos fundamentales.
Nos parece inaceptable que en establecimientos educativos sostenidos por el Estado se adoctrine a los estudiantes y se realicen tareas destinadas a alentar al odio y a la discriminación en contra del radicalismo y en particular del Senador Gerardo Morales.
Nos molesta -y también nos causa gracia- que quienes se definen como víctimas de la marginalidad y el racismo, sean en realidad dirigentes poderosos y enormemente ricos.
La solidaridad tiene que ser la base de la política social. Cuando el Estado asiste no puede pedir nada a cambio. Y el que recibe no debe sentir deuda alguna, ni siquiera gratitud. Es una obligación del Gobierno reconocer los derechos, no un acto de caridad ni una dádiva.
La solidaridad libera, el clientelismo esclaviza. Esta es la causa de muchos radicales de Jujuy, muchos jóvenes, que hoy militan para cambiar el modelo que han implantado Eduardo Fellner y Milagro Sala.
Por el Diputado Pablo Baca (UCR)
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PABLO BACA Y LAS PARADOJAS DE LA HISTORIA
El diputado provincial de la UCR, Pablo Baca, resulto misógino, discriminador, autoritario y, además, un servil dependiente de Blaquier, dueño de Ledesma, quien dio la orden de los hechos vinculados con lo que se conoce como la Noche del Apagón y entregó los vehículos del ingenio, en 1976, para el secuestro y la desaparición de jujeños en el campo de concertación de Guerrero.
Asombrosamente, Baca, quien se precia de escritor y afín a los organismos de DDHH, atacó en duros términos a la Tupac Amaru y denunció a la organización de practicar “discriminación al revés” hacia los burgueses blancos de Jujuy. En otras palabras, acusó a los “negros” de ejercer violencia social olvidándose de los 500 años de esclavitud, sometimiento y negación de derechos sociales a esa mayoría silenciosa y excluida que el peronismo supo llevar a primer plano a través del Movimiento Obrero Organizado y luego, la Tupac, les hizo recuperar la dignidad de seres humanos con vivienda, educación, salud, trabajo y recreación, luego del desastre del gobierno de la Alianza, del que Gerardo Morales fue viceministro de Desarrollo Social.
Claro, Baca nació en un hogar típico de la clase dominante que miraba a los negros “desde arriba” y no conoció el barro de los asentamientos, ni siquiera el barro de la historia. Tuvo una privilegiada educación, un trato deferente del entorno oligárquico del cual absorbió las ideas y creencias arcaicas que manifiesta en el recinto.
Es más, se olvida que cuando la “civilizada” Revolución Francesa impuso las ideas de Libertad e Igualdad tuvo que apelar a la guillotina del jacobino Robespierre y otros y cortar miles de cabezas, en una violencia sin fin y sin medida, verdadero “terrorismo de estado” para asegurar su predominio. Decia Robespierre que “el terror no es más que la justicia rápida, severa, e inflexible”.
Ahora los “negros” de la Tupac reciben la advertencia y la acusación, con dedo levantado, de que son “discriminadores”. Tupac Amaru, Monteagudo, Belgrano, San Martin, Rosas, Irigoyen, Evita y Peron y hasta el “Che” Guevara seguramente se dan vuelta en sus tumbas, indignados por la descarnada ideología dominante, de siglos, que vocifera Baca respaldado por el genocida de Blaquier, amigo de Gerardo Morales, quien financia la campaña de los radicales.
Ni hablar, además, de que esa ideología incorpora la violencia machista que no soporta que una mujer, de tez cetrina y de origen justicialista, reivindique y lleve adelante, ganando la calle, en defensa de los excluidos, de los pueblos originarios, de los desocupados, de todos aquellos jujeños y argentinos que quedaron en la vía por el desgraciado megacanje y el blindaje de De la Rua y Cavallo.
Raúl Noro















