El Sumo Pontífice abandonará la Nunciatura Apostólica en la Ciudad de México, donde se albergó desde su llegada al país latinoamericano, y tomará un vuelo rumbo a Juárez, adonde se espera que llegue una hora y media después.
El papa Francisco cierra este miércoles su viaje a México con algunos de sus actos más esperados: una visita al Centro de Readaptación Social Estatal 3, donde se reunirá con reos a quienes les brindará un mensaje de esperanza y perdón.en una prisión de Ciudad Juárez.
El papa insiste en ir a prisiones en casi todos sus viajes al extranjero, algo que forma parte de su antigua costumbre de atender a los presos, en su creencia de que lo más bajo de la sociedad merece dignidad.
Francisco ha criticado el abuso de la detención pendiente de juicio, descrito las cadenas perpetuas como una pena de muerte encubierta e instado a un abandono global de la pena capital. Como papa ha mantenido el contacto con presos argentinos a los que atendió como arzobispo de Buenos Aires.
En sus encuentros en penales, Francisco suele pedir a los reos que no pierdan la esperanza y les dice que también él ha pecado y sido perdonado. El papa critica la sobrepoblación de las prisiones, el lento avance de la justicia y la falta de rehabilitación. Pero también dice a los presos que no dejen que su sufrimiento lleve a la violencia, un mensaje que podría repetir tras el mortal motín de la semana pasada en la prisión de Topo Chico, en Monterrey, donde bandas rivales se enfrentaron con martillos, garrotes y cuchillos improvisados. Otros ocho presos resultaron heridos el martes en una pelea en otra prisión. La prisión número 3 de Ciudad Juárez, donde Francisco tenía previsto hablar a los internos y visitar a sus familiares, está relativamente tranquila estos días.
También organizó una reunión con trabajadores mexicanos, grupos de base y empleadores, un encuentro en el que es probable que reitere su mantra sobre la necesidad de trabajo digno para todos y de "tierra, techo y trabajo".
Los últimos actos de Francisco cierran una atareada visita de cinco días que se centró en las injusticias que afrontan los más pobres, oprimidos y vulnerables en México ante la violencia instigada por las drogas.
El pontífice intentó ofrecer consuelo al tiempo que reclamaba a los líderes políticos y religiosos que no han cumplido con su pueblo.
Por último, Francisco se dirigirá hacia la Feria de Ciudad Juárez, una zona limítrofe con El Paso, Texas, Estados Unidos.
Allí, el Sumo Pontífice dará una misa, en el que se espera que haya una importante concurrencia de miles de migrantes y representantes de otros grupos vulnerables, como familiares de desaparecidos o de víctimas de femicidios.
Antes de la ceremonia, Francisco rezará frente al Río Bravo, que divide a México y Estados Unidos, a los pies de una cruz y acompañado de unos viejos zapatos y sandalias que simbolizan el drama de la migración.















