El equipo económico avanza en un esquema para que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad licite plazos fijos entre los bancos y así destrabar el financiamiento para la compra de viviendas.

El Ministerio de Economía confirmó que estudia distintas alternativas para utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES con el objetivo de mejorar la oferta de créditos hipotecarios y conseguir tasas más bajas.
La medida se conoció en simultáneo con el anuncio de una flexibilización de los préstamos en dólares para las empresas, dos frentes que el Gobierno presenta como parte de una misma estrategia para reactivar el financiamiento productivo y la construcción.
Cómo sería el mecanismo
La idea central, explicada por el propio ministro Luis Caputo, consiste en que el FGS licite plazos fijos de largo plazo entre las entidades bancarias. De esa manera, los bancos contarían con la liquidez necesaria para otorgar hipotecas a plazos más extendidos, algo que hoy no pueden ofrecer con facilidad.
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El diagnóstico oficial apunta a un problema clásico del sistema financiero argentino: el descalce de plazos. Mientras los depósitos se concentran mayormente en el corto plazo, los créditos para vivienda requieren horizontes de varias décadas. “El problema que enfrentan los bancos hoy es que las hipotecas son a muy largo plazo y el fondeo de ellos es a 30 días”, resumió Caputo.
Al tratarse de un fondo con objetivos de inversión de largo plazo, el FGS podría calzar mejor con ese tipo de operaciones y permitir que los bancos mejoren las condiciones que ofrecen a quienes buscan comprar una propiedad.
El esquema prevé que sean los propios bancos los que compitan por acceder a esos fondos, ofreciendo la tasa que están dispuestos a pagar. Caputo graficó el funcionamiento con un ejemplo: para un plazo fijo a dos años, una entidad podría ofrecer pagar UVA + 3, mientras que para un plazo a cinco años la oferta podría subir a UVA + 4. Según esas tasas, el FGS definiría hacia dónde destinar los fondos para incentivar la oferta de crédito.
Desde el Gobierno remarcaron, además, que el organismo no actuará como comprador directo de hipotecas de particulares. “El FGS no puede estar comprando hipotecas de personas humanas porque es su trabajo”, aclaró Caputo, en referencia a propuestas previas que planteaban una intervención más directa del Estado en el mercado.
La iniciativa surgió luego de una serie de reuniones entre el equipo económico, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y representantes del sector financiero.
La otra pata: dólares para las empresas
En paralelo al esquema del FGS, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, defendió la flexibilización de los requisitos para que los bancos puedan prestar en moneda extranjera a empresas de la economía real, entre ellas las del sector de la construcción.
Según datos oficiales citados por el funcionario, los depósitos en dólares en el sistema pasaron de 23.000 a 40.000 millones de dólares, mientras que los bancos hoy prestan cerca del 60% de esos fondos. Con la nueva medida, el Gobierno busca canalizar una mayor proporción de ese ahorro en dólares hacia la actividad productiva. “Se genere el circuito de los dólares”, señaló Furiase como uno de los objetivos centrales.
Los desarrolladores inmobiliarios vienen reclamando financiamiento para poner en marcha nuevos proyectos. Caputo citó el planteo que recibe habitualmente de ese sector: “Mira, tenemos la tierra, tenemos un 20% de capital, si consiguiéramos un 30% más nos largaríamos”. La expectativa oficial es que el crédito en dólares para las empresas impulse la oferta de construcciones nuevas, mientras que el esquema del FGS empuje la demanda de los compradores finales.
Sin ayuda para los deudores en mora
Consultado sobre la situación de las familias que hoy enfrentan dificultades para pagar sus créditos hipotecarios, el equipo económico fue tajante: no habrá subsidios ni intervención estatal para bajar la morosidad.
“La mora es algo que se tiene que resolver entre privados. Si el Estado se mete en ese contexto, está usando la plata de los impuestos para beneficiar a un sector en particular y en detrimento de otro o recursos que podrían destinarse a otro sector”, explicó Furiase.
Desde Economía sostienen que la vía para bajar las cuotas y aliviar a los deudores no pasa por una ayuda directa, sino por sostener las condiciones macroeconómicas que permitan una baja sostenida de las tasas de interés. En ese sentido, Furiase enumeró los ejes que el Gobierno considera indispensables: mantener la estabilidad macroeconómica, bajar la inflación y el riesgo país, sostener el superávit fiscal, fortalecer la hoja de balance del Banco Central con más reservas, y preservar el superávit comercial.















