Representan un puñado de las investigaciones que han logrado esclarecerlos, pero aún esperan por justicia.
Representan solo un puñado de los casos que este año conmocionaron a la opinión pública salteña.
Ocuparon las tapas de diarios y tuvieron varios minutos en los noticieros de radio y televisión. Las investigaciones han avanzado y los responsables –o principales sospechosos- permanecen detenidos, sin embargo los crímenes permanecen impunes porque aún no tienen fecha de inicio de juicio aunque en algunos el requerimiento ya fue elevado.
La sucesión de hechos ha llamado la atención de sectores feministas, especialistas y de la sociedad en general. La gran cantidad de homicidios que se registraron este año dejaron en evidencia las negligencias de la Justicia, el Estado y la Policía porque en algunos de ellos las víctimas habían denunciado a sus agresores. No les brindaron protección y fueron atacadas.
En las últimas semanas desde el Ministerio Público Fiscal anunciaron el requerimiento a juicio por los crímenes de Andrea Neri y Marisa Gabriela Subelza, pero las investigaciones en los casos de Paola Álvarez y Alejandra Párraga y su hijo están avanzadas pero mantienen a la expectativa a las familias de las víctimas.
Un año salvaje
Veinte mujeres fueron asesinadas en los diez primeros meses del año duplicando los casos de todo 2016.
El primer capítulo lo escribió Gabriel “Chirete” Herrera cuando el 5 de enero repitió la historia de 2006 cuando en la cárcel de Güemes asesinó a quien por entonces era su pareja. Ya cumple una condena a prisión perpetua por el crimen pero este año asesinó a Andrea Neri delante de su bebé durante una visita íntima.
Desde entonces, en el medio se escribieron más páginas con los salvajes crímenes de Jimena Salas y Daniela Guantay solo por mencionar algunos de ellos, pero los casos que buscan justicia inmediata continúan con la historia de locura y violencia de Franco Rodrigo Gaspar Cinco, el licenciado en ciencias de la comunicación que envenenó a su novia Alejandra Párraga y su hijo Amir, de dos años, dándoles de tomar cianuro.
La historia de Paola Álvarez fue otro caso resonante para las crónicas policiales. Después de 104 días de intensa búsqueda el cuerpo de la joven mamá fue encontrado en la cornisa de la ruta nacional 9, en La Caldera, en el camino que une Salta y Jujuy. La buscaron por todas partes, pero las pruebas más contundentes surgieron de las cámaras de seguridad, los perros especializados y las antenas del celular que indicaron que Santiago Zambrani, novio de la víctima, había circulado la noche de la desaparición, el 5 de mayo, por el lugar donde encontraron el cuerpo. Las cámaras mostraron que Paola fue a la casa del principal imputado en la causa y nunca salió. Por su parte los perros encontraron rastros odolorógicos de la mujer en la camioneta del acusado que esa noche realizó varios viajes.
A estas historias se suma la de Marisa Gabriela Subelza que fue asesinada el 27 de mayo cuando había ido a una fiesta en Villa Floresta y un hombre la estranguló en un descampado del barrio, usado como aguantadero.
Las cuatro víctimas tenían algo en común: eran jóvenes mamás.
Justicia, el pedido contra la impunidad
Las investigaciones han sido complejas para establecer las causas de los crímenes, recolectar las pruebas, encontrar a los responsables y descifrar las tramas de cada uno de ellos. Las historias unen a las familias en el pedido de justicia y que antes de fin de año puedan tener fecha para el inicio de los juicios.
“El fiscal nos contó que tiene intenciones de que antes de fin de año tengamos fecha de juicio, pero a veces los tiempos del derecho juegan en contra”, dijo a LA GACETA Alejandro Párraga, papá de Alejandra y abuelo de Amir. El hombre calificó a Gaspar Cinco como un “demonio”.
“Actuó con bajeza e intentó hacer creer que en los chats de WhatsApp podía revertir la historia queriendo inculpar a dos personas que no están para defenderse”, lamentó y agregó: “es un martirio lo que estamos viviendo. Buscamos contención en sacerdotes pero es inexplicable lo que pasó, el demonio se perpetró en el cuerpo de Gaspar Cinco”.
Por otra parte, desde el entorno de la familia Álvarez y Neri han manifestado la necesidad de encontrar una pronta justicia en investigaciones que han avanzado y esperan con ansias la conformación del tribunal y fechas de audiencia de juicio.
A la espera de los juicios: caso por caso
El femicidio de la cárcel

Con la intención de que el juicio se realice antes de que finalice este año, la causa por el femicidio de Andrea Neri quedó radicada en la Sala VI del Tribunal de Juicio cuyo presidente será el juez Guillermo Pereyra, aunque se espera que actúe un juicio colegiado.
Gabriel Roberto Herrera (38), alias “Chirete” es el principal imputado por el crimen en el penal de Villa Las Rosas por el delito de homicidio doblemente calificado por la relación de pareja y por el género. Junto a él se encuentran imputados cinco guadiacárceles por incumplimiento de deberes de funcionario público: Juan Carlos Gutiérrez (49), José Luis Ávalos (45), Fernando Daniel Velásquez (48) y Héctor Augusto Franco. También está acusado Nelson Alexander Cardozo (32) del delito de abandono de persona seguido de muerte.
Envenenados con cianuro

En su análisis del hecho, y de las pruebas producidas, el fiscal Ramiro Ramos Ossorio fue contundente al sostener que Franco Rodrigo Gaspar Cinco “actuó de manera premeditada e intencional” al llevar adelante “el plan asesino” para deshacerse del pequeño Amir Párraga, de dos años.
“De manera premeditada, en forma directa e intencional, y aprovechándose de la confianza que a la damnificada le inspiraba por la relación de noviazgo que ambos mantenían, Gaspar Cinco le proporcionó a Alejandra la botella de plástico color violeta que contenía (de manera oculta) el compuesto químico letal (Potasio de Cianuro), veneno que el mismo preparó con la marcada intención de sesgar la vida del hijo de Alejandra, el pequeño Amir Alejandro Párraga, de apenas dos años de edad.”, dijo el fiscal.
El magistrado dejó en claro que el contenido de la botella, en la que supuestamente había “agua bendita” se trataba en realidad de un compuesto que el mismo imputado preparó a partir de un envase con la leyenda “Biopack -Potasio Cianuro”, de 500 gramos, adquirido por el acusado en un local comercial de venta de sustancias e instrumentos para laboratorios, de calle 12 de Octubre al 700. Dejó sentado que Gaspar Cinco fue el responsable de adquirir el veneno, como así también obtuvo información de su preparación letal a través de una conversación con una profesional local, cuyo testimonio consta también en la causa. El plan macabro habría iniciado tiempo atrás cuando el joven licenciado en ciencias de la comunicación habría intentado deshacerse de Amir en el dique Cabra Corral al intentar tirarlo por un alcantilado. El niño sufrió varios golpes y raspones que llamaron la atención de los Párraga y que despertaron sospechas de la hipótesis de un "accidente".
El licenciado en ciencias de la comunicación y profesor en un bespa permanece detenido e imputado por el delito de tentativa de homicidio simple en perjuicio del niño. Esta acusación se suma a la acusación inicial de doble homicidio doblemente calificado en perjuicio de la joven madre y de su hijo.
Caso Paola Álvarez

A fines de septiembre se conoció que los resultados de nuevas pericias complicaron a Santiago Zambrani y el fiscal amplió la imputación al principal sospechoso por el femicidio de Paola Álvarez. En sus argumentos, el fiscal fundamentó que fueron claves los resultados de las pericias practicadas al cuerpo hallado el 17 de agosto en la cornisa de La Caldera, en la ruta nacional 9.
La causa ya fue requerida a juicio y espera fecha de audiencias.
Conmoción en Floresta

El fiscal a cargo de la causa por el femicidio de Marisa Gabriela Subelza pidió llevar a juicio a José Alberto "Ñato" Peralta. El magistrado sostuvo que el homicida actuó deliberadamente y que su accionar fue corroborado por los numerosos testimonios incorporados en la causa, entre ellos el de un joven que lo ubicó en la escena del crimen y al que Peralta le habría manifestado que se “había moqueado”, luego de asesinar a la joven.
Las pericias del CIF (Cuerpo de Investigaciones Fiscales) habían comprometido a Peralta ya que se detectó su ADN en el cordón de zapatillas usado para ultimar a la joven que esa noche había concurrido a una fiesta en Villa Floresta y fue atacada en un terreno baldío, usado como aguantadero.
Se esperan avances importantes
Los crímenes de Andrea Neri, Alejandra y Amir Párraga, Paola Álvarez y Marisa Gabriela Subelza son solo cuatro de los violentos casos que se registraron durante el año y que esperan avances importantes en las causas.
De ellos sobresale el caso de Jimena Salas porque la defensa de la familia pidió ante el Juzgado de Garantías la posibilidad de constituirse como querellantes en la causa que no tiene detenidos e imputados y tan solo el identikit de uno de los presuntos sospechosos. En los últimos días el abogado Pedro Arancibia cargó contra el fiscal pidiendo mayores avances y al Estado la colaboración con más recursos para esclarecer los hechos.
A esa compleja investigación se suman las historias de Élida Santillán, Carolina Saracho, Benita Isabel Sánchez, Daniela Guantay, Cintia Betiana Rodríguez, Gerónima Romero Bautista, Camila Rodríguez, Celina Mendieta, Claudia Soledad Saracho, Josefina Ocaña, Melani Penella y el más reciente, Carmen Cintia Tapia en los festejos por el Día del Estudiante en el camping del Cabra Corral. Todos tienen a sus principales responsables detenidos, pero las familias de las víctimas esperan avances en las investigaciones para encontrar justicia.















