Se fue una semana más y entramos en la última semana de abril, con los ojos del país puestos en la interna del PRO que dirimirá el futuro sucesor de Macri, ya que en la CABA la presencia y participación del frente para la victoria es testimonial; tan testimonial como la de los otros partidos que solo pueden aspirar a sumar y no perder escaños en la legislatura porteña cuando sea el momento.
Tan mala fué la performance en las PASO de CF, que el FPV retrocedió 7 puntos respecto de su última intervención a jefe de gobierno.
La cuenta regresiva a las PASO nacionales sigue su curso inexorable, y en el trasfondo de lo que parece una distracción en el camino, las principales fuerzas del país siguen evaluando los resultados de las primeras elecciones que ya tuvieron lugar, y armando la estrategia para llegar mejor posicionados a las primarias de agosto, pues es una fecha clave en la que se mostrará el juego que se terminará presentando en las generales. Algunos desaparecerán en el intento, y otros se diluirán gracias al voto útil que genera este tipo de contienda.
Por ello la oposición avanza en acuerdos como los que finalmente terminaron sellando Sergio Massa y José Manuel De La Sota, no solo para mantener el bastión, sino para reforzar una postura nacional que quiere competir por la presidencia. O el acuerdo que también sellaron en córdoba la UCR y el PRO para competir con el justicialismo delasotista. Sea como sea, en el caso de Córdoba las fuerzas de la oposición ya se han asegurado de dejar en un espacio marginal al Frente para la Victoria que no tiene chances de competir por los primeros lugares en dicha provincia.
Cristina realiza sus últimos viajes internacionales intentando reafirmar su posicionamiento como líder de "izquierda anti imperialista", por ello apuesta fuerte a la amistad con Rusia y China, como así también con Venezuela e Irán.
Este acercamiento a los regímenes antidemocráticos donde no se vive en un Estado de Derecho se dio con mayor intensidad después de la primera mitad del año pasado cuando, a pesar de haber intentado hacer bien los deberes y arreglar las cosas con Repsol por la estatización de YPF, pagar al Club de París más de lo que se le debía, y arreglar otros tantos juicios en los que la Argentina resultó perdedora en el Ciadi, no se logró abrir el crédito internacional a tasas razonables debido a la decidida acción de los holdouts que pusieron a nuestro país en una situación de default.
En vez de haber reaccionado con cordura y diplomacia, Cristina endureció su posición y endilga a Obama no haber intervenido para que la Corte de EEUU ponga un alto a la persecución de los buitres y le ate las manos al juez Giresa. De hecho, la administración Obama si intentó mediar en favor de nuestro país solo que en EEUU existe una división de poderes que se respeta a rajatabla y la Corte no aceptó las presiones, permitiendo que Griesa pueda ejecutar su sentencia, que los holdouts puedan seguir persiguiendo a la Argentina, y que el crédito internacional esté más elevado que el que pueden conseguir países como Kenia.
Por eso, ahora Cristina desfila por Rusia o Beijing, criticando a los europeos y a los norteamericanos, permitiéndoles instalar bases militares y nucleares en nuestro territorio, o peor aún, defendiendo acuerdos de impunidad para diplomáticos sospechados por la Justicia argentina de haber tenido participación en los hechos terroristas que azotaron a nuestro país.
Como lo vinimos diciendo desde hace tiempo, Cristina se prepara para ser la dueña de la oposición después del 11 de diciembre, sea quien sea su sucesor, y por ello estas acciones internacionales que la posicionan bien frente al público target que constituye el núcleo duro del kirchnerismo.
Por ello también, no puede bendecir aun a Scioli, que es el mejor posicionado en el Frente para la Victoria para ser el candidato. Sabe que el kirchnerista de corazón resiste a Daniel; a ella le gustaría más bendecir a Florencio Randazzo, aunque en realidad le hubiera gustado a ella ser la candidata.
A Cristina se le cerró la posibilidad de la reforma constitucional y un eventual tercer mandato en el 2013. Por ello no perdonará nunca a Sergio Massa, porque la conspiración del tigrense y los intendentes y legisladores que se le sumaron, echó por tierra con cualquier posibilidad de impulsar una reforma en el Congreso que le permita la continuidad.
















