Se llama “Camino a Salta” y propone recorrer 120 kilómetros desde la capital jujeña hasta la capilla de la Virgen del Cerro en Salta. Se lleva a cabo desde 2015 y tiene cada vez más adeptos.

Pocos que viven fuera de la región lo saben. En el Norte Argentino existe un camino de peregrinación inspirado en el milenario Camino de Santiago de Compostela (España) y el Camino da Fe, que conduce hasta el santuario de Nuestra Señora Aparecida en el estado de San Pablo (Brasil).
Se trata del "Camino a Salta", creado para dar apoyo e infraestructura a quienes desean llegar a pie a través de una vía señalizada desde San Salvador de Jujuy hasta la Virgen del Cerro en la ciudad de Salta.
El circuito completo de 123 kilómetros fue creado en 2015 por Silvina Bustos Picot y Diego Salmoyraghi en honor a Juana, su pequeña hija fallecida. Silvina cuenta que su marido encontró consuelo durante su duelo mientras peregrinaba en Brasil y eso los motivó a pensar en abrir un camino en la Argentina.

"Para nosotros, esta historia comenzó con la partida de nuestra hija Juana. Inesperada, dolorosa sin límites, imposible de describir en palabras. En ese entonces vivíamos en Brasil, mi marido Diego y yo, Silvina, con nuestras dos hijas, Olivia y Juana. Felipe estaba en camino. Ese adiós nos dejó sin rumbo, sin entender dónde estábamos parados", señaló Silvina.
Se reunieron con María Livia Galliano, la mujer que desde 1990 dice que ve y escucha a la Virgen María, y que por entonces convocaba a miles de fieles a la ermita del salteño barrio Tres Cerritos.
"Mientras atravesábamos el duro proceso de duelo, con el corazón roto, con infinidad de preguntas sin respuesta, con culpa, con dolor, sin energía, con consultas a terapeutas de diversas escuelas y credos, leyendo todo lo que llegaba a nuestras manos, cualquier cosa que sirviera para encontrar la tabla que nos mantuviera a flote; Diego leyó que ayudaba hacer una peregrinación durante el proceso de duelo", explicó Silvina.

La peregrinación de Diego fue para esa familia un punto de inflexión, un cambio de rumbo. "Fue el momento en que Diego dejó de caer y vio que podíamos seguir: Juana no iba a volver pero nosotros podíamos seguir viviendo. Empezó de vuelta a conectar con la vida, a ver algo de luz", relata el texto del sitio web del "Camino a Salta".
"Nuestros amigos, los que nos acompañaron, también encontraron algo especial: lo que se vive, lo que se siente, el compañerismo, la espiritualidad, la plenitud. Estar en medio de las montañas, conectados con la naturaleza y disfrutar de lo más simple de la vida nos da paz, nos conecta con nosotros mismos y nos facilita conectarnos con Dios", destaca la descripción.
Con ayuda de un mapa, la pareja trazó y señalizó con flechas amarillas la ruta por senderos a más de 1.300 metros de altura entre yungas, cornisas, diques y bosques. "Luego de varios viajes de dos o tres días a lo largo de un año y medio, logramos trazar el camino, identificar sedes y lugares para comer y dormir, marcarlo con flechas amarillas y colocar carteles", afirmó Silvina.

"Durante todo este tiempo fuimos recibiendo señales que nos iban reforzando la idea de que estábamos en la dirección correcta. Y tuvimos el honor de ser recibidos personalmente por María Livia Galliano de Obeid luego de mandarle nuestro testimonio. Y de recibir la bendición y apoyo para realizar este camino que finaliza en el Santuario de La Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús", agregó.
Así, invitaron a los pobladores a ofrecer alojamiento, comida y traslado de equipaje. Uno de los primeros en entusiasmarse fue Darío Zambrano, el guía de montaña que hoy acompaña a la mayoría de los grupos que llegan de distintos puntos del país.
“Se va difundiendo de boca en boca. No es un emprendimiento turístico. No vendemos nada. Queremos que puedan ir más y que cada uno lo haga con la libertad del peregrino”, aseguró Bustos Picot.

El año pasado, lo recorrieron 263 personas y el número crece cada año. La mayoría lo realiza completo, en cinco o seis días, caminando 20 kilómetros en siete u ocho horas diarias por sitios que, en su mayoría, no están explotados turísticamente.
En 2018, llegaba un grupo de 15 personas por mes. La mayoría mujeres de entre 40 y 50 años. En el 2019, uno por semana. Este año hay 10 grupos confirmados hasta junio y otros ocho para el segundo semestre.
Lo interesante es que los prestadores rurales empezaron de cero, ofreciendo una cama y un plato de comida. Eso generó desarrollo. Hoy trabajan 27 familias en la ruta que une a 17 comunidades de las dos provincias. Ahora se está evaluando la ampliación del camino por la Quebrada de Humahuaca, partiendo desde Tilcara.

En ese sentido, el camino generó movimiento y prosperidad en la zona y que de a poco la gente se anima a ofrecer servicios. "Recién comienza. pero va mejorando con los años", destacaron.
“En el camino se siente mucha paz, dejás tu carga, las emociones feas, sentís más tranquilidad, llorás y agradecés. Todos vienen con un por qué”, explicaron. Muchos peregrinos son católicos, pero otros se acercan en búsquedas personales, momentos especiales de su vida, sin distinción de religión. Desde la Edad Media, las peregrinaciones son una forma de conexión con lo sagrado, encienden motores espirituales o de conciencia.















