Los menores de 17 años suman poco más de 13 millones en todo el país. La problemática se agravó por la recesión y el deterioro de los ingresos durante la cuarentena.

Con una pobreza urbana promedio del 38,9%, los menores de 17 años son los más golpeados. Con el 52,9% del total, los niños y adolescentes son los más pobres entre los pobres urbanos de todo el país. La provincia de Chaco lidera este indicador con el 74,6%, seguida por Formosa con el 69,9% y San Luis con el 64,4%.
Los menores de 17 años suman poco más de 13 millones de personas en todo el país y a nivel nacional hoy hay 6,8 millones de chicos y adolescentes que viven en hogares pobres, porque sus familias tienen ingresos inferiores a los de una canasta básica total (CBT): según el último dato disponible de enero, un hogar tipo necesitó 163.539 pesos no ser pobre en la Argentina.
Así, de los 18 millones de pobres que hay a nivel nacional, más del 37% son menores de 17 años. Y de cada 10 chicos y jóvenes de esa edad, cinco viven en hogares carenciados.
La situación se da a pesar del cobro por parte de las familias de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que abarca a 4,3 millones de chicos y adolescentes, como así también ocurre con el caso de otros planes de asistencia social, como la tarjeta alimentaria. Pero sin esos programas, la indigencia y la pobreza infantil y adolescente serían mayores: superarían el 70%.
De los 18 millones de pobres que hay a nivel nacional, más del 37% son menores de 17 años.
Las cifras corresponden a los datos correspondientes al tercer trimestre de 2022 que difundió el Instituto de Estadística y Censo (INDEC). En la medición, se incorporó a las localidades del interior de cada provincia con más de 2.000 habitantes, donde los niveles salariales y de ingresos y de precariedad e informalidad suelen ser superiores a los de los grandes aglomerados. La información fue procesada por Martín Rozada, director de la Maestría en Econometría de la Universidad Di Tella.
Como la medición del INDEC incorpora en el tercer trimestre de cada año el cobro del medio aguinaldo, se descuenta que en el cuarto trimestre los porcentajes de pobreza entre los menores de 17 años deberían ser superiores, elevando la medición del segundo semestre 2022 a más de 53%. En el primer semestre del año, fue del 51,5%.
Esta dimensión de la pobreza infantil y juvenil que se arrastra desde hace décadas se agravó por la recesión de 2018 y 2019, y el deterioro de los ingresos durante la cuarentena por la pandemia. Y pese al rebote de la actividad en 2021 y 2022, sigue en niveles dramáticos.

Los indicadores confirman que la problemática tiene un carácter estructural, marca una realidad presente y es un factor de reproducción de la pobreza. Porque el chico o joven que nace y se desarrolla con privaciones alimentarias, de vivienda, salud o educación, tiene un futuro comprometido. Y también toda la sociedad.
Aumentó la pobreza en todas las edades
Aunque el segmento de menores de 17 años sobresale por concentrar la mayor proporción de pobres, también aumentó la pobreza en los restantes grupos de edad. Ningún grupo etario pudo escapar a la pérdida de ingresos o deterioro social.
El dato de que la Argentina cerró el tercer trimestre del año pasado con casi un 39% de pobres en el territorio urbano del país anticipa que 2022 habría finalizado con más del 40%. El dato de pobreza oficial referido al año se conocerá el 30 de marzo en base a 31 aglomerados. La proyección de los analistas para el cuarto trimestre del es de un 41,3%, lo que dejaría el cierre de 2022.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) estimó además en su último informe que los jubilados perdieron poder adquisitivo el año pasado. “El poder de compra de los haberes jubilatorios del régimen general de Anses, atados a la movilidad jubilatoria, se redujo un 5,6% año a año, mientras que para los haberes de los jubilados que cobran la mínima con aplicación de bonos la pérdida se moderó a 1,1% año a año”, estimó y agregó que el gasto en la Asignación Universal por Hijo vio una reducción de 10,4%, “como consecuencia de la reducción del valor de las prestaciones por la aplicación de la fórmula de movilidad”.















