Con la llegada de los primeros días cálidos, los lapachos comienzan a florecer y Jujuy vuelve a vestirse de rosa. Sus flores son una de las postales más características de nuestra provincia y anuncian que la primavera está cada vez más cerca.

Pero detrás de esta imagen también hay un llamado a cuidar, conservar y proteger nuestro arbolado urbano. Ante posibles inconvenientes, existen alternativas como medidas de mitigación, podas responsables, mantenimiento adecuado o colocación de tutores, que pueden permitir preservar un ejemplar sin llegar directamente a una medida extrema e irreversible como la tala.
Una flor protegida por ley
El valor del lapacho para Jujuy no es solamente simbólico. La Ley Provincial N.º 4383 declara como Flor Provincial de Jujuy a la flor del lapacho, identificada en la norma como Tabebuia Avellanedae o Tabebuia Impetiginosa, y establece además que es “de interés provincial la preservación del citado espécimen”.
La misma legislación dispone que el 1.º de septiembre de cada año se conmemore el Día de la Flor Provincial, reforzando el reconocimiento del lapacho como parte del patrimonio natural y de la identidad de Jujuy.
En este contexto, la preservación de los ejemplares existentes adquiere una relevancia todavía mayor, especialmente en las zonas urbanas donde el avance del cemento reduce cada vez más los espacios verdes.
Cada árbol cuenta
En el centro de la ciudad son cada vez menos los espacios verdes y los árboles que sobreviven entre el cemento. Por eso, cada árbol que permanece en nuestras veredas tiene un enorme valor ambiental, paisajístico y social. No se trata solamente de conservar un árbol, sino de proteger sombra, oxígeno, biodiversidad y calidad de vida para quienes habitamos la ciudad.
La tala debería ser siempre el último recurso y estar justificada cuando exista un riesgo concreto que no pueda resolverse mediante otras alternativas. Antes de talar, hay que evaluar, intervenir y buscar soluciones que permitan conservar.
Los vecinos también cumplen un rol fundamental. Cuidar un árbol, evitar su daño y defender su permanencia es cuidar la identidad y el patrimonio natural de nuestra ciudad.
“El lapacho no solo florece: también nos recuerda la importancia de conservar y preservar los pocos árboles que todavía tenemos en el corazón de Jujuy”, afirma Elena Roca, vecina de calle Belgrano y General Paz.
En una ciudad donde cada vez queda menos espacio para la naturaleza, preservar un árbol es también una forma de elegir qué ciudad queremos para el futuro.














