La falta de comunicación entre el municipio y el gobierno de la provincia, tras la decisión de Fellner de desembarcar en la capital con todo el aparato provincial trae consecuencias que terminan pagando los vecinos.
La faraónica obra proyectada como Ciudad Cívica por el gobierno de la provincia, anunciada entre bombos y platillos en 2013 como caballito de batalla electoral, se está convirtiendo en un dolor de cabeza para los vecinos de Alto Padilla y Huaico.
La falta de realización de obras pluviales convierte a la zona cada vez que llueve en un verdadero paisaje lacustre, con cataratas y otras improvisadas atracciones turísticas.
Los vecinos de Alto Padilla y 23 de Agosto están muy molestos por el emplazamiento de la ciudad Cívica que decidió unilateral e inconsultamente el gobierno de la provincia. Vivían en un barrio residencial cuya paz y tranquilidad se ve ahora interrumpida por el ruido de la maquinaria pesada que opera en la zona.
Además temen que, en cuanto esté lista la ciudad administrativa y las autoridades se muden a su nuevo lugar laboral, lleven con ellos la vorágine de toda la administración pública, miles de personas peregrinando la zona a diario por trámites, y por si eso fuera poco, la protesta gremial.
Se hace urgente una mayor coordinación entre el municipio capitalino y el gobierno provincial, para diagramar las obras necesarias para que la vida de los vecinos no se vea afectada en la época de lluvia.
Hacen falta nuevos drenajes porque los que hay se colapsan en minutos ante la cantidad de barro y escombro que arrastran los arroyos que se forman cuando las precipitaciones son abundantes y copiosas.
La cuenca de la Ciudad Cívica nace entre Alto Padilla y 23 de Agosto, pasa por Huaico, y desemboca en el Parque San Martín.





















