Por medio del convenio, la cartera argentina entregó los datos de 2700 hinchas incluidos en los listados de admisión y alcanzados por la prohibición administrativa de ingreso a los estadios argentinos. Una vez que ingresen en territorio ruso, será el gobierno de ese país el que decida el futuro de los violentos: pueden decidir cancelarles su FAN ID, una credencial necesaria para entrar a la cancha, o incluso deportarlos.
Además, el Gobierno argentino se comprometió a enviar una delegación de seis personas para integrar una fuerza policial conjunta que conformarán los 32 países participantes del Mundial. El objetivo es vigilar a los hinchas argentinos que viajen a ver al seleccionado y que todo transcurra en paz. Este Centro Internacional de Cooperación Policial estará ubicado en las afueras de Moscú y toda la información que se compile sobre los hinchas violentos durante el Mundial será confidencial. En la firma del convenio estuvieron presentes Gerardo Milman y Guillermo Madero por el ministerio de Seguridad, el embajador ruso Viktor Koronelli, el ministro de Seguridad porteño, Martín Ocampo, su homólogo de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, y los responsables de la seguridad en espectáculos deportivos de la provincia (Juan Manuel Lugones) y la Capital Federal, Juan Pablo Sassano.
















