El Gobierno embistió la reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia de que Ricardo Lorenzetti continúe siendo presidente hasta 2016.
La crítica contra el titular del máximo tribunal la alzó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien habló de aplicarle "un recurso de arrancatoria", en referencia al caso del ex juez Antonio Boggiano, quien tuvo que dejar la presidencia en 1993, cuestionado por sus pares por la pérdida de una sentencia protocolizada.
El funcionario subió la apuesta y señaló que la intención de la Corte de reelegir a Lorenzetti, ocho meses antes de que venza su actual mandato, "condiciona al gobierno futuro ante un posible cambio de concepto de la corte".
"Cuestiono es que esta reelección sea para comenzar a regir a partir del 1 de enero del 2016. Pareciera que con esto se busca bloquear la posibilidad de perder la presidencia hasta el 2019", expresó Fernández en radio Del Plata.
Luego señaló: "Si lo que se busca en este caso es condicionar al próximo gobierno por cualquier forma que quiera de modificar eventualmente la composición de la Corte, no lo puede condicionar de ninguna manera, porque por el mismo recurso de arrancatoria lo podría sacar sin ningún tipo de complicaciones".
En la entrevista radial, el ministro coordinador recordó el caso del ex juez Boggiano: "Allá por 1993 los doctores [Augusto] Belluscio y [Enrique] Petracchi denunciaron el robo de una sentencia que estaba protocolizada, que condenaba al Banco Central de la República Argentina pagar honorarios millonarios a un abogado en la quiebra del Banco Patagónico. Tras el «recurso de arrancatoria», Belluscio y Petracchi le pidieron al doctor Boggiano, que se lo cuestionaba por la pérdida de esa sentencia, que dejara la presidencia. Acorralado por las acusaciones dejó la presidencia de la Corte, tras 7 meses de estar en el cargo".
El mandato de Lorenzetti fue renovado por unanimidad el martes pasado: lo apoyaron Elena Highton de Nolasco, que seguirá como vicepresidenta, Juan Carlos Maqueda, y Carlos Fayt.
Desde comienzos de año, Cristina Kirchner viene impulsando una doble estrategia sobre la Corte. Por un lado, impulsa el pliego de Roberto Carlés, para cubrir la plaza que quedó vacante con la renuncia de Raúl Zaffaroni, en diciembre pasado. También trascendió que planea cambiar la composición del cuerpo para diluir la fuerza de los actuales magistrados entre un número mayor de jueces.
Hasta el momento la oposición se mostró inflexible y no dio los votos que necesita para aprobar el pliego de Carlés con los dos tercios de los senadores presentes, como exige la Constitución. Pero el Gobierno no retiró el pliego y espera sorprender en algún momento en el recinto.
En cuanto a la ampliación del número de jueces, el jefe de Gabinete fue la única voz oficial que dijo que ese proyecto no existe. Hoy volvió a reiterar esa posición.















