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Estados Unidos está pendiente de que este sábado se produzca un "shutdown". Se estima que más de 800.000 empleados podrían ser afectados.
Si antes de la medianoche de este viernes el Congreso no aprueba un presupuesto que financie la administración federal, se producirá un cierre de amplios sectores de la administración federal ante la imposibilidad de funcionar por falta de financiación.
Cuando el Gobierno federal de los EEUU se queda sin fondos porque el Congreso no aprueba esas cuentas, envía a casa a los empleados no esenciales al no poder pagar sus nóminas. Sin empleados y sin fondos, amplios sectores de la administración federal no pueden funcionar.
Los trabajadores de la administración federal que se consideran esenciales siguen trabajando, aunque no pueden cobrar por ello. La administración se compromete a pagarlos una vez el Congreso apruebe un nuevo presupuesto y el presidente lo firme.
Los demócratas, cuyos votos son indispensables en el Senado para aprobar el presupuesto, condicionaron hace ya meses su respaldo a que se apruebe una solución legislativa.
El último shutdown se produjo en 2013 bajo la presidencia del demócrata Barack Obama. Durante 16 días, la administración federal estuvo cerrada. En aquella ocasión, unos 800,000 de los 2.1 millones de trabajadores federales civiles se vieron afectados por la medida.
El cierre de Gobierno coincidiría el sábado con el primer aniversario de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.















