08.12.2014 || Por Gabriel F. Gutiérrez || Esta preocupación por su futuro allende diciembre del 2015 se puso en evidencia con el dictamen logrado en Diputados para elegir a los parlamentarios del Mercosur por el voto popular en las elecciones presidenciales. El kirchnerismo quiere que la votación para el Parlasur se haga junto a las presidenciales, para que Cristina pueda ser candidata. El proyecto tendría media sanción en una semana y el Senado podría votarlo antes de fin de año.
De concretarse, el proyecto podría darle fueros a la Presidenta después de 2015, ya que podría encabezar las listas del oficialismo y conseguir inmunidad, en el marco del avance de las investigaciones judiciales en las que las serias irregularidades en Hotesur, empresa de su propiedad, asomarían como la punta de un amenazador iceberg de proporciones inauditas.
Insólitamente, Elisa Carrió lanzó un desafío a esta eventual candidatura de Cristina al Parlasur, al autoproclamarse candidata al mismo foro internacional.
Por otro lado, las declaraciones en la cumbre de Unasur no pasaron desapercibidas para quien es conocedor de la percepción paranoide de la realidad que tiene la presidente. Quizás al estar rodeada de amigos, en un foro internacional que no tuvo mayor destino que la autocomplacencia y la autoreferencia entre los líderes sudamericanos autodenominados "progresistas", le hizo perder el cuidado que suele tener en otros foros internacionales donde no juega de local.
La presidente hablo de “fuerzas intrarregionales e internacionales organizadas que no quieren la integración que emprendieron una nueva guerra fría para desgastar y derrotar fuerzas progresistas”. Convencida de que fue llamada por la historia o el destino a cumplir con una misión especial de características épicas, lanzó en público las acostumbradas diatribas que suele viralizar por twitter al referirse a la “segunda batalla que estamos dando en este siglo XXI, que es la de la independencia económica y la reconstrucción de nuestras naciones”.
Más allá de la particular visión de la realidad que tiene la presidente, con muy buen tino puso un alto a las protestas gremiales nacionales que amenazaban con signar nuevamente el mes de diciembre, dejando a sus adversarios gremialistas algo descolocados al anunciar que el sueldo y el aguinaldo no serían gravados por el impuesto a las Ganancias. Sin embargo estas medidas excepcionales no ponen fin a la injusticia que representa este gravamen sobre el salario, que no es ganancia.
El impuesto a las ganancias afecta otros ingresos que pueden tener las personas, como por ejemplo hace unos días nos llegó la información sobre una jubilada de 101 años que cobró un retroactivo adeudado por de $45.000, lo que parecería una buena noticia si no fuera por el hecho de que el cobro no pasó desapercibido ante la AFIP que le descontó los correspondientes $17.000 de Impuesto a las Ganancias.
Se hace urgente una revisión del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias
Por otro lado, Cristina no pudo evitar la contrariedad de los industriales y productores agropecuarios que anunciaron que solicitaron a la Justicia la inconstitucionalidad de la Ley de Abastecimiento, a pesar de haberles pedido, casi suplicado, no judicializar la ley que permite al Estado inmiscuirse en las empresas y sus procesos de tomas de decisiones y productivos al mejor estilo chavista.
Otra contrariedad que sufrió la presidente en la semana que pasó fue la citación a indagatoria del ministro de Justicial Julio Alak, por una causa en la que se investiga un supuesto incumplimiento de los deberes de funcionario público durante su gestión al frente de Aerolíneas Argentinas. Por supuesto que los más visibles voceros kirchneristas salieron a criticar al juez que hizo la citación, al que ya meten en la misma bolsa que a Lijo y Bonadío como partícipes de una supuesta embestida judicial de los "sectores conservadores" de la "familia judicial" -a la que no se cansan de identificar con la dictadura militar-. Nada nuevo para quienes ya nos acostumbramos, como dijimos, a la percepción paranoide de la realidad que Cristina inspira con bajadas de línea a sus principales espadachines.
Por supuesto que no quedó ajeno al protagonismo de la semana la principal figura del Frente Renovador, quien se sumó al rechazo que generó el polémico fallo judicial que otorga beneficios laborales a quienes cumplen condenas en establecimientos penales.
“Vivimos en el reino del revés. En vez de generar una sociedad de premios y castigos, generan un vale todo y libre albedrío en el cual los delincuentes terminan premiados.Un país serio se construye con delincuentes que paguen su pena frente a la sociedad", sentenció Sergio Massa, a lo que agregó "ahora a los presos le quieren dar un sueldo, aguinaldo, vacaciones; lo único que falta es que cuando salgan de la cárcel les den también una indemnización”, resumiendo el sentimiento de indignación que siente una gran cantidad de argentinos ante este tipo de fallos inauditos basados en dudosas escuelas de pensamiento jurídico que parece valorar más el derecho de los delincuentes que la vida y la propiedad de los ciudadanos que cumplen con la ley.
Pero lo que sin dudas hizo temblar el escenario político fue la revelación de que el líder del Frente Renovador confirmó que se reunirá con Julio Cobos, dando otro golpe crítico al ya resquebrajado UNEN.
Un UNEN ya convulsionado por el alejamiento de la líder de la Coalición Cívica y el acercamiento del presidente de la UCR con el líder del PRO parece haber sido la lectura que motivó al radical a acercarse a las líneas de Sergio Massa, como ya hizo hace algunas semanas Gerardo Morales.
Mientras que desde el sector de Sanz se alienta un acuerdo electoral con el macrismo, desde el entorno del ex vicepresidente de Cristina Kirchner sólo hablan de “diálogo” y “acuerdos de gobernabilidad” entre las fuerzas opositoras. En ese sentido fue que el socialismo interpretó el anuncio, por lo que descartaron que ponga en riesgo el golpeado frente opositor.
Julio Cobos ratificó que es candidato a presidente por el Frente Amplio-UNEN, pero deslizó que "la política es dinámica" y admitió que "mide bien" en Mendoza. Ese es, justamente, uno de los datos que abona la hipótesis de que Cobos abandonaría la carrera presidencial para intentar volver a gobernar su provincia.















