El presidente ruso aterrizó hoy al mediodía en la capital china. Busca mostrar que la relación entre países “inquebrantable” después de la visita de Donald Trump.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, aterrizó este martes en Beijing para reunirse con su par chino, Xi Jinping.
El encuentro busca dejar en claro que la relación entre ambos países atraviesa se mantiene después de la reciente visita de Donald Trump a China.
La llegada de Putin se confirmó apenas unos días después de que Trump concluyera la primera de un mandatario estadounidense a China en casi diez años.
El objetivo del viaje del líder republicano fue intentar estabilizar los lazos entre Washington y Beijing, que atraviesan una etapa de fuertes tensiones.
Una alianza estratégica que se profundizó tras la guerra en Ucrania
Según el Kremlin, Putin y Xi tienen previsto discutir cómo “fortalecer aún más” la asociación estratégica entre sus países e intercambiar opiniones sobre los principales temas internacionales y regionales.
Desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, los lazos entre Moscú y Beijing se profundizaron notablemente.
Putin visitó China cada año desde entonces, en un contexto en el que Rusia quedó diplomáticamente aislada y depende cada vez más de la economía china.
Hoy, China es el principal comprador del petróleo ruso sancionado, un dato clave para sostener el esfuerzo bélico del Kremlin.

Para marcar el tono de la visita, ambos líderes intercambiaron “cartas de felicitación” el domingo, celebrando los 30 años de la asociación estratégica.
Xi remarcó que la cooperación bilateral “se ha profundizado y consolidado continuamente”, según medios estatales chinos.
En un mensaje de video dirigido al pueblo chino, Putin aseguró que las relaciones alcanzaron “un nivel verdaderamente sin precedentes” y que “el comercio entre Rusia y China sigue creciendo”.
El mandatario ruso subrayó: “Sin aliarnos contra nadie, buscamos la paz y la prosperidad universal”, evitando mencionar a Estados Unidos o a otros países.
“Viejos amigos” frente al mundo
La relación personal entre Putin y Xi es un punto central de la visita. Cuando el presidente ruso estuvo en Beijing por última vez, en septiembre de 2025, Xi lo recibió como a un “viejo amigo”, un gesto que no repitió con Trump la semana pasada.
Putin, por su parte, suele llamar a Xi su “querido amigo” y busca mostrar que la alianza con China no se ve afectada por la presencia de Trump en la región.

Aunque no se espera que la visita de Putin tenga la misma espectacularidad que la del expresidente estadounidense, analistas remarcan que “la relación entre Xi y Putin no requiere ese tipo de gesto de tranquilidad”.
Ambas partes consideran que sus lazos son “estructuralmente más fuertes y estables” que los que China mantiene con Estados Unidos.
Ucrania, petróleo y el tablero global
Beijing pidió en varias ocasiones que se abran conversaciones para poner fin a la guerra en Ucrania, pero nunca condenó a Rusia por la invasión y se presenta como un actor neutral.
La semana pasada, Trump y Xi Jinping hablaron sobre el conflicto, pero el presidente estadounidense se fue de China sin avances concretos.
Expertos aseguran que el mandatario chino probablemente informará a Putin sobre su cumbre con Trump, y que la falta de resultados claros “tranquiliza a Moscú”, ya que no hubo acuerdos que puedan afectar los intereses rusos.
Putin llega a China con la expectativa de que Xi profundice su compromiso con Moscú, especialmente después de que Trump anunciara que Beijing acordó comprar petróleo estadounidense.
Rusia depende de las ventas a China para sostener su economía y su esfuerzo militar, por lo que el respaldo chino es fundamental.
Diferencias sobre Medio Oriente y el futuro de la alianza
El presidente ruso también buscará conocer la postura de China sobre el futuro de Oriente Medio, luego de que Trump señalara que espera un rol más activo de Beijing en la región.
Sin embargo, los intereses de ambos países no siempre coinciden: mientras China necesita que las rutas marítimas sigan abiertas para su economía, Moscú se benefició de la flexibilización de sanciones por los combates en Irán.
En abril, tras reunirse con Xi, el canciller ruso Serguéi Lavrov afirmó que Rusia podría “compensar” la escasez energética de China a medida que la guerra afecta los suministros mundiales.
Putin y Xi buscan mostrar al mundo que su alianza es sólida y que, pese a los movimientos de Estados Unidos, la relación entre Moscú y Beijing sigue siendo un eje central en el tablero global.















