Cada año, millones de personas caen en engaños virtuales relacionados con bancos, con pérdidas globales que ya suman miles de millones de dólares. Y Argentina no es la excepción: es uno de los países donde más aumentaron las estafas digitales.

Las credenciales bancarias, es decir, los nombres de usuario contraseñas y necesarios para acceder al homebanking, son de los activos más valiosos de nuestra época. Los cibercriminales lo saben y los engaños virtuales que tienen como objetivo robar estas claves no paran de crecer.
A través de diferentes técnicas y estrategias, los delincuentes buscan usuarios desprevenidos, inexpertos, descuidados o con alguna urgencia para obtener esa información que les permitirá acceder a las cuentas de sus víctimas y vaciarlas.
ESET, empresa de software especializada en ciberseguridad, compartió las cuatro principales estrategias que utilizan los ciberdelincuentes para robar las claves bancarias, y de qué manera es posible protegerse.
- Sitios falsos
Muchos ciberdelincuentes crean sitios falsos, similares en apariencia a las páginas de los bancos, con una URL (dirección) muy parecida a la web oficial que imita. En la mayoría de los casos, la diferencia es mínima, puede tener una letra menos, o reemplazar caracteres similares, como j, l, i. Estos sitios, además, rankean bien en Google en forma de publicidad y anuncios. - Malware
Los también llamados troyanos bancarios, con gran presencia en Argentina, son virus malware capaces de realizar distintas acciones maliciosas, como capturar información de los dispositivos. Su característica es que vienen disfrazados de programas legítimos para engañar al usuario y que los instale. Estoy programas se ejecutan en segundo plano sin que el usuario lo note. Su función es permanecer ocultos y recopilar datos, como contraseñas de cuentas, cookies, detalles de tarjetas de crédito y accesos a billeteras de criptomonedas, por ejemplo, y enviarlos a los ciberdelincuentes.
- Llamadas telefónicas
Técnica antigua pero eficaz. Es una variante del “cuento del tío” en la que los estafadores se valen de la ingeniería social para engañar y robar información sensible a usuarios desprevenidos. Los atacantes pueden llegar a la víctima mediante llamadas telefónicas masivas, con el único objetivo de lograr una comunicación más personal que a través de un correo electrónico: así la manipulación es más fácil de llevar a cabo. Como excusa de llamada pueden informar sobre algún inconveniente puntual con la cuenta bancaria o de un movimiento erróneo en la cuenta, por ejemplo. - Perfiles falsos en redes y scraping Otra táctica común y muy eficiente consiste en armar perfiles falsos en las redes sociales. Desde allí se comunican con usuarios y consiguen solicitarles sus credenciales bancarias. En Facebook, Instagram o Twitter/X, por ejemplo, los ciberdelincuentes monitorean los comentarios que hacen los usuarios en las cuentas oficiales de los bancos, o posteos con determinadas palabras clave. En estos casos, buscan mensajes de quejas o de personas que necesiten resolver alguna cuestión de manera inmediata.















