Las marcas no publican precios oficiales esperando que el Gobierno confirme la eliminación del impuesto interno, pero la inflación podría licuar la baja impositiva. Los utilitarios ya llegaron a $ 60 millones.
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“El escenario es de total incertidumbre. Cuando se decida qué sucederá con el impuesto interno, podría haber autos que incluso bajen un poco su precio. Ahí nos vamos a dar cuenta la enorme carga impositiva que tienen los autos en este país”.
La frase podría ser un textual de cualquiera de los ejecutivos de alto rango de las fábricas automotrices con plantas en la Argentina. En los próximos días, deberían confirmarse algunas decisiones que permitan darle claridad a un mercado que hoy está prácticamente parado.
Los últimos días del año cerraron sin listas de precios oficiales, sin facturación de vehículos de las fábricas a los concesionarios y con muy pocas operaciones de unidades 0 KM.

Salvo los autos que ya estaban facturados desde diciembre y algunas pick-up, que al no estar alcanzadas por el impuesto interno, tuvieron un ajuste de precios, los valores se manejaron internamente entre las fábricas y la red de concesionarias, y los aumentos fueron muy altos, cercanos al 45%.
“La inflación hace estragos en los costos y los modelos que no deben “topearse” se dispararon. En enero no le vamos a vender un auto a nadie”, adelantó el gerente de ventas de una concesionaria oficial.
La demora del gobierno en decidir la baja del 20% a 0% del arancel que se paga en la escala 1 de ese distorsivo impuesto que alcanza a casi todos los autos del mercado aunque “no sean de lujo” es el motivo de esta paralización. Incluso hubo marcas que publicaron una lista de precios a mitad de semana y la tuvieron que retirar.














