River sufrió como nunca en la era Gallardo para dejar fuera a Estudiantes en el Monumental: lo dio vuelta tras estar 2-1 abajo, cerca del KO. Mora y Funes Mori, los artífices de la victoria. Jugará la ida de semis ante Boca dentro de dos semanas en la Bombonera.
Como un embarazo. Noventa minutos que parecieron nueve meses en pleno Monumental. Este River, acostumbrado a la galera y el bastón, lo padeció. Contracciones al por mayor y la gota gorda para dejar en el camino a un digno rival como Estudiantes. Bufó, sufrió, pero fue victoria al fin. Para seguir con la senda ganadora. Para continuar a paso firme. Para extender a 30 partidos el invicto en la era de Marcelo Gallardo. Y, sin dudas lo más trascedente: meterse en la semifinales de la Sudamericana y medirse ante Boca.
Más allá de la ventaja tempranera lograda por el genial pase de Rojas y la jerarquía para definir de Teo Gutiérrez, River no la pasó bien. No tuvo ese control de pelota para dominar a Estudiantes. El Pincha, con algunas fallas atrás, presionó y se le animó llegando con claridad. Muchos problemas defensivos para el Millo. Inusual en lo que va del semestre. Desperdició el León, aunque también se encontró con un Barovero iluminado. Poquito del local, con algunas apariciones de Teo y Pisculichi. Nada más. Poquito en ataque. Faltando poco para el final del PT llegó el acto de justicia: Vera, al que no le había convalidad un tanto en el arranque por supuesta falta a Vangioni, la clavó de cabeza para el 1-1.
Todo lo bueno realizado por Estudiantes continuó en el arranque. Siguió con su ímpetu ante un River sorprendido. Y luego de otra estupenda salvada de Barovero ante Auzqui, Trapito se llevó por delante a Correa y le cometió penal, cambiado en gol por Carrillo. Se le venía la noche a la Banda. Contra las cuerdas. En uno de sus peores momentos en el semestre. Pero una vez más, mostró su carácter y jerarquí ante un rival que increíblemente se apichonó. Encima, le contesgó con una receta de cabeza: la pelota parada. Primero, cabezazo de Mora tras córner de Pisculichi. Y un minuto más tarde, centro para la aparición de Funes Mori. Vuelta de la historia en un Monumental con la gente sufriendo más de la cuenta.
Para ganar, a veces también hay que sufrir. River lo padeció, pero volvió a sacar pecho y se cruzará con el rival de toda la vida una vez más en un torneo continental, tras la Libertadores de 2004. No se baja de nada. Campeonato y Copa buscando coronar un semestre que viene redondito hasta acá.















