Se desprendió hoy de otros US$150 millones y lleva siete ruedas perdiendo divisas. El dólar blue cerró a $290

En esta primera jornada hábil de la semana, la autoridad monetaria se desprendió de otros US$150 millones y lleva siete ruedas consecutivas perdiendo divisas compradas “caras” por el tipo de cambio diferencial para el agro.
Miguel Pesce no logra detener la sangría de reservas reiniciada una vez finalizada la vigencia efectiva del denominado dólar soja.
Este lunes debió desprenderse de otros US$150 millones para poder dar curso a las órdenes de compra que superaron todos los filtros, ante una oferta de divisas que se mantiene raleada y no alcanza para cubrir el total de la demanda aprobada.
De este modo noviembre lleva una racha vendedora que llega a las siete ruedas, lapso en el que usó en intervenciones sobre el mercado -para tener a raya el precio del tipo de cambio oficial- unos US$548 millones. Es decir, pierde unos US$78,3 millones por rueda en promedio.
Ese rojo, a su vez, escala hasta los US$940 millones desde el pasado martes 5 de octubre, fecha en que se liquidó el último remanente ligado a la vigencia del tipo de cambio diferencial para sojeros.
Es una cifra que representa el 18,66% de los US$5034 millones que, en total, llegó a comprar a pérdida a cabo de las 21 ruedas en que se esquema aportó saldos para que el BCRA pudiera recomponer en parte su tenencia de reservas netas o propias.
Desde el BCRA justificaron que parte de los saldos negativos de las últimas jornadas están relacionados a pagos pendientes por importaciones de energía realizadas meses atrás (la mayor parte de ellos fueron destinados a saldar deudas contraídas con Bolivia) y a las SIMI que había quedado con estado de salida aprobado y todavía ingresan.
Desde la entidad sostienen que el nivel de participación del BCRA en el mercado de cambios se mantiene en el rango esperado este mes que es “tradicionalmente deficitario”
“En noviembre del año pasado se vendieron US$900 millones”, compararon
La persistente venta de reservas es observada con inquietud por los analistas de mercado, quienes no desconocen que en la plaza se observa cierta pax cambiaria, pero, a la vez, señalan que “convive con tensiones permanentes en el mercado cambiario oficial y una dinámica monetaria que exige una esterilización sustantiva del Central en medio de una progresiva desmonetización de la economía durante este año como reflejo de la caída de la demanda de dinero”. Así lo advirtió en su último informe la consultora Delphos Investment.
El alto nivel de ventas del Central obedece a que en el mercado prácticamente no hay oferta. La razón es que el dólar soja, que estuvo vigente durante septiembre y permitió liquidaciones por US$ 8.000 millones en ese mes, actuó también como una aspiradora sobre las operaciones que estaban originalmente planteadas para octubre y noviembre.
Con todo esto, surge la incógnita sobre cuál será el margen de maniobra que le quede al Central para atravesar el verano en medio del efecto devastador de la sequía sobre la cosecha de trigo. Las estimaciones marcan que se perdieron ya 9 millones de de toneladas de cereal, el 42% de las previsiones originales. Esto le quitará a las exportaciones cerca de US$ 2.000 millones. Sin estas divisas, el Central tendrá dificultades para atravesar el verano hasta empalmar con la próxima cosecha de soja que empezará a entrar partir de marzo.
La tensión a la que están sometidas las reservas del Central coexiste con la calma de los dólares alternativos. Este lunes, el dólar blue subió tan solo un peso, a $ 290, mientras que el dólar MEP y el contado con liqui retrocedieron 0,5%, a $ 289 y $ 303.















