El 25 de noviembre de 2020, una noticia sacudía al mundo: moría Diego Armando Maradona, uno de los más grandes futbolistas de la historia. Así, ante la incredulidad de todos quienes lo creían inmortal, el histórico 10 argentino se convirtió en mito, agrandando su leyenda dentro del deporte más popular del planeta.

“Lo que Diego ha hecho por el fútbol, para que todos nosotros nos enamoremos del deporte rey, es único. Es, tal como él, simplemente inmenso”, afirmó en ese entonces el presidente de la FIFA Gianni Infantino, en el tributo de FIFA.com a Maradona.
Allí, no solo se repasaron hitos de su inolvidable carrera, sino también mensajes de despedida de algunas de las máximas estrellas del fútbol mundial.
Pese a lo trágico de aquel día, el recuerdo de Maradona siempre dibuja una sonrisa en los amantes de la pelota. Una prueba de ello es el homenaje que se le rindió durante la entrega de los The Best FIFA Football Awards 2020™, así como también el recuerdo de los goles que marcó por Copas Mundiales de la FIFA.
Del mismo modo, Maradona resultó siempre una fuente de inspiración para artistas de distintos rubros. Desde su fallecimiento, por ejemplo, algunas de sus imágenes más icónicas adornan distintos espacios públicos, convirtiéndose en símbolos de su legado futbolístico.
Su última revolución fue en La Plata
Los hinchas de Gimnasia y Esgrima La Plata, donde Diego Maradona fue técnico hasta el 2020, levantarán mañana un altar en su honor y además venderán 2.222 velas para recaudar fondos para Sebastián, un niño de 4 años con leucodistrofia.
El evento se realizará mañana, al cumplirse un año del fallecimiento del astro por insuficiencia cardíaca, a las 21.30 en el estadio El Bosque.
Un año después de su fallecimiento, los que quedamos en la tierra somos aún sus contemporáneos y, como tales, buscamos devolverlo a la vida ante cada hecho del que él podría haber formado parte, como protagonista o como observador. Es un acto reflejo universal. Durante estos doce meses se reiteró en mesas de bar, reuniones de amigos, canchas de fútbol, redes sociales y foros varios la pregunta "¿qué habría dicho o hecho el Diego?" con todas sus variantes; o la exclamación "si estuviera el Diego..."
A continuación de cada enunciado, tantas respuestas como interlocutores haya. El fútbol se siguió jugando después del 25 de noviembre pasado y se seguirá jugando después de este. Hubo nuevos campeones, viejos ganadores, jugadores en alza y futbolista en declive. Todo pasó sin la mirada más buscada, sin la palabra esperada. O quizás sí estuvo, porque en ese imaginario colectivo, Maradona habló sobre todo, como siempre.
El acontecimiento más importante del año futbolístico en América y quizás el más destacado del mundo entero fue la coronación de Argentina en la Copa América. O, mejor dicho, el primer título de Lionel Messi con la camiseta de su Selección nacional. En pleno Maracaná y contra Brasil, la Albiceleste se coronó y rompió una sequía de 28 años. Un largo tormento del que fue víctima Diego como futbolista, ya que la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994 fue el primer torneo de la lista de frustraciones.
En una realidad paralela más venturosa, sin pandemia, Maradona habría estado firme en las tribunas del estadio, tal como estuvo en la final de 2014. Habría saltado con el gol de Ángel Di María, el adolescente flaco y cuestionado al que le dio la titularidad en 2010. Habría recibido a los campeones con un abrazo cariñoso y genuino. Un abrazo de compañero. Le habría sonreído desde lejos al capitán, que con su mismo amor por la camiseta y su mismo coraje no se rindió y logró el objetivo.
“No puede dirigir ni el tráfico”, fue lo último que dijo Diego sobre Lionel Scaloni. Pero después de la coronación en Río de Janeiro quizás su discurso fuera "lo felicito, ya tiene su registro de conductor". Su opinión, como la de la mayoría de los argentinos, habría cambiado. Y menos por el frío resultado que por el hecho de haber consolidado una manera bien argentina de jugar. Nadie puede negar que la valentía demostrada aquel día en el Maracaná es maradoniana.
Pocas semanas después del título, Lionel Messi dejó Barcelona y pasó a Paris Saint-Germain en una de las transferencias más importantes de todos los tiempos. Por primera vez, el rosarino dejó el club de toda su vida. En 2020, cuando estuvo a punto de salir, Maradona aventuró: “Yo sé que Messi se va a ir mal del Barcelona. O, por lo menos, no se va a ir como lo merece. Yo me fui igual. A Barcelona, al Barcelona club, no le importa lo que vos le das, no te lo agradece. Le van a pagar como me pagaron a mí”. Tuvo razón. Messi se fue entre llantos y con el deseo de un final diferente.
El destino elegido por Leo le habría resultado al menos antipático a Diego, siempre enemistado con los mercantilismos del fútbol más allá de su paso por un club pequeño de Emiratos Árabes. "Tendría que haber vuelto a Newell's" o "la Serie A es su lugar, pero no a Juventus por favor", habría gritado. Sin embargo, la presencia de Mauricio Pochettino, como le pasó al mismo Messi, podría haberlo hecho cambiar de opinión al menos un poco. Es que el DT compartió habitación con él en su paso por Newell's y expresó en más de una ocasión su amor incondicional por el ídolo. Además, Maradona lo respetaba y mucho en su función de entrenador, tanto que lo visitó cuando dirigía a Tottenham Hotspurs.















