A casi todas las personas les agrada ese aroma a "tierra mojada". Así lo denomina la Real Academia Española.

Hay aromas que son capaces de transportar mentalmente a cualquier persona a otro lugar y momento. El sistema olfativo está conectado con el sistema límbico y la amígdala, áreas del cerebro que se asocian con el desarrollo y el control de los estados emocionales. Esto hace que cualquier aroma active rápidamente las estructuras del cerebro, incluso las más antiguas. El olor a lluvia es uno de los que más persisten en la memoria, ese olor que se queda cuando ha llovido, tanto si es en la ciudad como en el campo.
Cuando llueve sobre suelos secos, ese olor que queda, se llama petricor, un término que se acuñó en los años 60 y que desde entonces se ha seguido utilizando. Según la Real Academia Española, "en español no había una voz específica con tradición de uso, así se documenta el uso de petricor, que es una adaptación del inglés petrichor". El olor de la lluvia es un perfume que queda en el aire después de la lluvia, una combinación de tres aromas diferentes que se mezclan: el ozono, la geosmina y el petricor. Este aroma único hay incluso quien lo nota antes de que empiece a llover, aunque por norma general no puede percibirse hasta que la lluvia toca el suelo y el petricor comienza a desprenderse















