
En la ceremonia, creada por los pueblos de los andes centrales, se realizan una serie de ofrendas para festejar la naturaleza "protectora" y fecunda de la tierra, que varían según la región.
El ritual comienza cuando el perfume típico del sahumerio ya habrá comenzado a sentirse con más fuerza y que según la creencia, es para “liberar las malas energías”. Es el momento también para que se proceda a la apertura de la boca de la Pachamama, y así comenzar con la ceremonia prevista.
La boca de la Pachamama es un pequeño pozo cavado en la tierra- donde se depositan las distintas ofrendas y para la cual se la adorna con serpentinas y lanas de colores. También en ese espacio se colocan pequeños braseros encendidos con abundantes preparaciones especiales de incienso.
Las ofrendas generalmente incluyen hojas de coca, chicha, cigarrillos, yerbeado, licores, cerveza, vino, y diferentes comidas regionales como guisos de trigo, quínoa, mondongo, además de carnes hervidas chalonas y papas y maíz.
La Pachamama es sagrada, ya que de ella se extrae todo tipo de alimentos y por lo tanto el agradecimiento tiene que ser inmenso.
La fe centrada en la Pachamama convive en muchos casos con el cristianismo. Se producen entonces sincretismos entre las creencias: por ejemplo, en Bolivia, la Pachamama es identificada con la Virgen de Copacabana en La Paz, y la Vírgen del Socavón en Oruro. En Perú, la Pachamama es identificada con la Virgen de la Candelaria.
En Argentina, desde la Iglesia se comparte el ritual y, por ejemplo, la parroquia de la Medalla Milagrosa a cargo de los padres lateranenses ha entregado sahumerios de incienso y mirra con un volante con el "Rito para la Bendición del Hogar, 1° de agosto", con una lectura de la Carta del apóstol a los Cristianos de Efeso y oraciones.















