Continúan sumándose las quejas y el malestar de los usuarios por el pésimo funcionamiento de los cajeros y terminales de autoservicio. Desde el banco, como es costumbre, no dieron explicaciones.

Las quejas se siguen acumulando en contra del Banco Macro, a lo largo de las últimas semanas miles de personas que concurrieron a los cajeros en todos los puntos de la provincia, tuvieron que vivir lamentables situaciones debido al pésimo funcionamiento de las terminales bancarias.
Sucede que los cajeros o están funcionando mal o directamente no funcionan, ralentizando las largas colas de personas que tienen que recurrir obligatoriamente a los servicios del Macro. Bajo el contexto de la emergencia sanitaria este nivel de prestaciones es inhumano, ya que se expone en gran medida a todos los usuarios que tienen que acercarse para retirar su dinero o poder hacer un depósito; poniendo en un potencial peligro a toda la población.
Hoy, alrededor de las 9 de la mañana en la sucursal de calle Güemes, sólo funcionaba un cajero para atender la demanda de cientas de personas. Peor aún cuando se hicieron las 14 y dejó de funcionar la Terminal de Autoservicio (TAS) y todos los usuarios, que ya habían permanecido horas esperando, tuvieron que sumarse a una nueva fila para realizar los depósitos con sobres. Cabe resaltar que todos los presentes se quejaron ante los guardias y encargados del banco aunque, fiel a su costumbre, Macro no se justificó ni brindó soluciones.
Las quejas por el mal estado de los cajeros y TAS no son recientes, sino que se vienen reproduciendo ya hace bastante tiempo por los usuarios. El actual marco epidemiológico sólo deja en evidencia las grandes falencias del banco, además de la desidia que tienen con la atención a sus clientes.
Desde el Banco Macro no salieron a dar explicaciones ni disculparse por arriesgar la salud de las personas. Por el contrario, reina un fuerte hermetismo puertas adentro mientras se agrandan los rumores de un colapso por casos de coronavirus en su planta trabajadora.















