Tras la victoria de su "delfín", el ministro de Finanzas y Hacienda Carlos Sadir, el gobernador de la provincia fortifica sus chances en la interna de JxC, con un peronismo que llega dividido a las elecciones.

Los comicios de este domingo en Jujuy se convirtieron en una instancia decisiva en la carrera presidencial de Gerardo Morales. Tras imponerse en las urnas Carlos Sadir, su ministro de Hacienda y Finanzas desde 2016, el gobernador y jefe de la Unión Cívica Radical (UCR) muestra que su plan está firme.
Con el triunfo contundente de su "delfín", Morales le otorgó a Juntos por el Cambio (JxC) la primera victoria del año en una elección a gobernador del principal frente opositor al Gobierno Nacional.
Confiado en que su "heredero" lograría sortear el test en las urnas sin sufrir contratiempos -por el grado de respaldo a la gestión oficial y la dispersión de los candidatos del Partido Justicialista (PJ)-, ahora Morales buscará nacionalizar el resultado en Jujuy para posicionarse en la disputa a nivel nacional.
De esa manera, el mandatario provincial ratificó su hegemonía en el distrito y avanza para competir por la sucesión de Alberto Fernández en la Presidencia de la Nación.
El oficialismo jujeño esperaba con ansiedad el recuento, pero con la tranquilidad de quien presume la victoria: daba por descontado un resultado favorable. Su objetivo era superar el 40% de apoyo popular para exhibir una diferencia holgada con la oposición provincial, que se encuentra fragmentada y cargada de tensiones internas.
Luego de haber dominado la provincia durante más de 30 años, el PJ llegó divido a la elección. Hubo tres opciones peronistas en el cuarto oscuro: el Frente Justicialista, Jujuy Tiene Futuro y Unidad por Jujuy. Con ese telón de fondo, los postulantes peronistas tenían expectativas moderadas.

A ello se suma la situación judicial de Milagro Sala. La dirigente no respaldó a ningún candidato públicamente, pero su estado profundizó la división en el PJ.
Por su parte, la izquierda consideró un hito quedar segunda. El Frente de Izquierda y de Trabajadores (FIT-Unidad), que tuvo una histórica performance en las últimas legislativas y postuló a Alejandro Vilca como candidato a gobernador, aspiró a dar un nuevo batacazo y desplazar al PJ como la segunda fuerza opositora en Jujuy.
A los festejos de anoche de en el búnker montado en el Hotel Altos de la Viña, se sumaron el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y Martín Lousteau, quien competirá en la interna de las PASO para suceder a Larreta en la Ciudad de Buenos Aires.
Hoy, el mapa de gobernaciones en manos de JxC se reparte entre cuatro distritos: Capital Federal, Córdoba, Mendoza y Jujuy. En los comicios de las próximas semanas, la coalición intentará duplicar su alcance: apuesta a ganar la gobernación de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa.















