La zona del norte de la provincia es la más afectada por los problemas climáticos, con varios cultivos afectados en la región.

Las condiciones climáticas adversas siguen afectando a la provincia de Formosa, con enormes perjuicios para los pequeños productores. En el norte de Formosa, el clima golpea de lleno sobre la actividad de pequeños productores de frutas y también de hortalizas. En los últimos tres años, la sequía se volvió a sentir sobre los cultivos y hoy las pérdidas nuevamente son importantes en plantaciones de banana, entre otros cultivos.
A todo esto, las dificultades comerciales, de rentabilidad y también por la inflación, doblegan el trabajo de los agricultores de las zonas de frontera de la Argentina. Este es el caso de Cecilia Vitrale de Fretes, una productora de banana de 81 años que se niega a dejar la actividad y sus cultivos que desarrolla en su finca. Hace tres años, un fuego arrasó con sus 20 hectáreas plantadas con bananos, con esfuerzo y trabajo logró recuperar 10 hectáreas, pero primero las heladas, luego la falta de lluvias y ahora un incendio, solo le dejaron en pie un número de 5 hectáreas para subsistir.

“Debo pedir una ayuda de la provincia de Formosa y del presidente de la Nación. Es la primera vez en mi vida que pido auxilio. Yo solo tengo la jubilación, y no me alcanza. Por mes pago 20 mil pesos en remedios. Yo no puedo hacer otra cosa. A todos los agricultores en la zona les fue mal, a los que plantaron tomates o zapallos, les salió mal la cosecha. En mi caso necesito ayuda para poder levantar los cultivos, sino voy a tener que dejar todo pero tengo que trabajar para sostenerme”, explicó.
Doña Cecilia no puede contratar personal y solo cuenta con la asistencia de un nieto que la ayuda en el cultivo, otros diez nietos, vive fuera de Formosa, gran parte en Buenos Aires, donde fueron a trabajar. “Es muy difícil la vida en la chacra”, aseguró. Hoy por el clima y el fuego, vuelve a estar en una situación de pérdida y quebranto.

Esta situación también alcanza a unas 600 familias del norte formoseño que hoy enfrentan pérdidas por heladas, sequía e incendios. En el caso de los bananos, las plantas que se calcinaron podrían recuperarse con inversión en abono y riego manual para que vuelvan a brotar, ya no para cosechar bananas en abril, como habitualmente sucede en la zona, sino para finales de mayo o junio en caso de lograr una recuperación.














