La ministra de Educación porteña cuestionó también a los padres que acompañan “irresponsablemente” la medida de los estudiantes. Aseguró que en cinco colegios ya se levantaron las acciones de los alumnos.
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En medio del conflicto por la toma de escuelas, la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, confirmó este miércoles que cinco colegios ya levantaron la medida de fuerza y apuntó que "la rebeldía de los jóvenes tiene que encontrar un límite".
"Anoche eran 12 escuelas tomadas y 8 más en conflicto que estaban en asamblea. Esta mañana, 5 de esas 12 levantaron la toma", precisó la funcionaria, quien dejó un mensaje para los estudiantes. "Uno puede ser un joven rebelde, todos lo fuimos de chicos. Pero esa rebeldía tiene que encontrar un límite que es en el derecho del otro y en la convivencia", manifestó.
"Una cosa es aprender a hacer el ejercicio de la demanda y del reclamo y otra violentar el derecho del otro", agregó la ministra de la cartera educativa, quien cuestionó a los padres que apoyan las medidas de sus hijos. "Es parte del rol del adulto decir que no. Porque el límite es sanador, enseña y permite aprender y desarrollarse", consideró.

En las últimas horas, Acuña impulsó una denuncia penal y una demanda civil contra los padres que acompañan "irresponsablemente" la medida de los estudiantes. Al respecto, aclaró: "El objetivo nuestro no es recaudatorio ni sancionatorio. Queremos marcar que el mundo adulto tiene la responsabilidad".
En ese sentido, planteó que tanto la familia como la escuela deben hacerse cargo de "marcar cómo es un modelo de convivencia y cuál es el límite para el ejercicio del derecho a manifestarse y exclamarse". Sobre cómo se lleva a cabo el procedimiento de iniciar acciones contra los padres, la ministra explicó: "Cuando hay una toma, las autoridades de las escuelas tienen que llamar a todas las familias para que vayan a retirar a sus hijos".
"Si las familias manifiestan que están apoyando la medida de fuerza o que ellos avalan o acompañan lo que están haciendo sus hijos, se vuelven responsables de lo que suceda con los chicos y con el patrimonio durante el tiempo que dure la toma", agregó. Dijo que "con esas familias que manifiestan su apoyo, se está elevando una denuncia penal por el riesgo, la ocupación de un espacio público, por cerrar una escuela y una demanda civil por el costo en el que incurre el Estado al pagar salarios a docentes que no pueden ejercer su profesión porque está la escuela cerrada y le prohíben el ingreso".

Acuña aclaró también que las denuncias está siendo elevadas no sólo a los padres de los chicos del Mariano Acosta: "Ya pasó con el Lengüitas y con las otras escuelas en donde los adultos de las familias tomaron esta decisión de acompañar irresponsablemente la medida de sus hijos". Y concluyó: "Creen que luchar es educar. Nosotros creemos que educar es convivir, dialogar y aprender herramientas para el futuro para poder trabajar".















