No hay presidente. El líder del PP admite carecer de apoyos pero no baja la candidatura. El jefe de Podemos sacudió al país proponiendo ser el vice de un eventual gobierno socialista. El PSOE accedió a negociar.
En medio de numerosas escenas de estupor, se produjeron en España dos “bombazos” que ahondan la crisis política y aumentan la incertidumbre hasta niveles paralizantes.
Ayer culminó la ronda de “consulta regias” de Felipe VI con los líderes de las fuerzas con representación parlamentaria. Acudieron al Palacio de la Zarzuela, Pablo Iglesias, de Podemos, Pedro Sánchez, del PSOE y Mariano Rajoy, del Partido Popular. No se cumplió ninguna de las expectativas de los medios y la opinión pública.
Rajoy declinó la oferta que le efectuó el Rey de presentarse como candidato a la investidura presidencial “porque -admitió- carece de los apoyos necesarios”. Aclaró que tiene una mayoría en contra de 180 diputados y cuenta con 123 elegidos en las elecciones del 20 de diciembre. La mayoría absoluta se forma con la mitad más uno, 176 legisladores, de la totalidad de los 350 asientos de la Cámara.
Rajoy negó que fuera a dimitir para facilitar la investidura de otro postulante popular. “Tenemos que respetar la voluntad de los electores que han votado esta lista con su candidato”, añadió.
“No he renunciado a mi investidura sino que ahora no tengo los votos. Mantengo mi candidatura pero por el momento no tengo los apoyos necesarios. No tiene sentido que yo continúe con mi debate de investidura cuando otros están negociando el reparto del nuevo gobierno”, indicó Rajoy. Aclaró que había otra opción, la coalición propuesta por Pablo Iglesias, que parecía tener más votos.
“Hemos conseguido que el candidato del PP se retire”, había celebrado Iglesias. Horas antes se produjo la primera gran noticia perturbadora, de gran calado político e informativo, cuando Iglesias anunció que comunicó al Rey que ofrecía una coalición de gobierno al socialista Pedro Sánchez.
No se trataba, aclaró, de una propuesta de colaboración política sino de una participación en un gobierno común con el añadido de Izquierda Unida. Rajoy vinculó su rechazo a presentarse con la propuesta formulada por Iglesias que, señaló, en principio parece tener más apoyos que la del PP.
Rajoy, presidente del gobierno en funciones, ratificó que mantiene su candidatura a ser investido y continuará intentando obtener más apoyos que los actuales. Ante esa situación, el Rey llamó al presidente de la Cámara de Diputados, el socialista Patxi López, para reunirse el próximo lunes. Felipe VI quiere que se le comunique otra vez la lista de los representantes con representación parlamentaria. Con estos dirigentes, el monarca comenzará el miércoles próximo otra ronda de consultas.
Si en un plazo de dos meses a partir de la sesión de investidura no se llega a formar gobierno, habrá que convocar a nuevas elecciones.
El líder de Podemos señaló que había ofrecido al líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, integrarse en la coalición progresista. Pero, a ese pacto que plantea Podemos no le salen las cuentas porque las tres fuerzas suman 161 diputados (PSOE, 89. Podemos 65. Izquierda Unida, 2) y hacen falta 176. Habrá que aumentar los socios, a costa de problemas críticos como el caso de los nacionalistas catalanes y vascos.
Iglesias señaló que de acuerdo a los resultados electorales, le corresponde a Sánchez la presidencia del gobierno y a él la vicepresidencia. Podemos aspira a colocar a seis ministros, lo cual generara más polémicas y rechazos. La más problemática es la propuesta de crear un Ministerio de Plurinacionalidad que estaría a cargo de los partidarios de Ada Colau.
Expuso también sus reticencias ante el PSOE. “Como no sabemos si son capaces de llevar a la práctica lo que dicen, la mejor garantía es que estemos nosotros ahí. Hacen falta personas que aseguren la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace y por eso nuestro compromiso con el cambio debe ser para gobernar”.
Iglesias quiere reunirse de inmediato con Pedro Sánchez para pactar las medidas más importantes que adoptara el gobierno progresista. Se trata de políticas de fuerte contenido social, frenar el desempleo, ayudar a los millones de desempleados sin ningún tipo de ayuda y terminar con los desahucios.
Una medida trascendental será la derogación de la ley “mordaza”, de la legislación de empleo a la que se acusa de ser la gran responsable de la caída del empleo y los salarios. Otro curso de acción es terminar con la corrupción. “Tiene que haber cambios en la justicia, defensa, interior y relaciones exteriores”, añadió. El socialista Sánchez se enteró de la propuesta de Iglesias cuando salió de la consulta con el Rey. “Entre en Zarzuela sin gobierno y cuando salí me encontré que tenía uno y me habían nombrado todos los ministros”, bromeó en la conferencia de prensa.















