El libertario ganó en 21 provincias, pero su triunfo lo explica una derrota local. Se ratificó la voluntad de cambio de la sociedad.

El aluvión de Javier Milei puede resumirse en muchos números. El más obvio es que en el balotaje ganó en 21 de las 24 provincias del país. Pero quizá la clave de su triunfo se encuentre en uno de los pocos distritos en donde perdió frente a Sergio Massa.
En el populoso y estratégico territorio bonaerense, el candidato de Unión por la Patria (UP) prevaleció por apenas 1,53 puntos. Se suponía que para ser el próximo presidente, el ministro de Economía debía sacar allí más de 10% o 15% de diferencia.
Las otras dos provincias que tuvieron primero a Massa tenían escaso peso electoral: Formosa y Santiago del Estero. En Chaco, hay apenas 1.500 votos de ventaja a favor de Milei y acaso pueda ser un consuelo para UP sumarla en el conteo definitivo.
Massa había ganado en 13 provincias. Ahora el ministro apenas pudo retener tres.
El lado B de Massa (y el A de Milei) estuvo en los dos distritos más anti kirchneristas del país: Córdoba, segunda provincia con más electores; y Mendoza (la quinta), donde el ministro no llegó a los 30 puntos y el economista superó los 70.
En la primera vuelta del 22 de octubre, la que marcó su resurrección política, Massa había ganado en 13 provincias. Milei lo había hecho en 10 y Patricia Bullrich apenas en 1. Ahora el ministro apenas pudo retener tres.
¿Qué pasó para que esa tendencia inicial se diera vuelta de semejante manera? Que los votos que habían quedado afuera (33 puntos y más de 9 millones de sufragios entre Patricia Bullrich, Juan Schiaretti y Myriam Bregman) fueron de manera rotunda a la vereda libertaria.

La mayor parte de la torta lo representaban los 6,2 millones de votos de Bullrich. Quien se quedara con eso, pasaba a ser favorito. Y lo hizo Milei. Por eso, sin dudas, la jugada política clave de la previa de la segunda vuelta fue el apoyo de Mauricio Macri.
El otro dato central del resultado es que se confirmó la voluntad de cambio del grueso de los argentinos. Esta tendencia ya había quedado clara en las elecciones locales, que configuraron un inédito mapa de gobernadores para la nueva gestión: Juntos por el Cambio (JxC) manejará 10 distritos.
La derrota peronista en provincias emblemáticas como Chaco, San Juan o San Luis anticipaban una nueva era política nacional, que entró en duda en las PASO básicamente por la división del voto opositor. En el balotaje volvió a juntarse y el oficialismo sufrió una derrota histórica.















