Luego del contundente triunfo con el que ganó su tercer mandato consecutivo, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, se desmarcó de referencias en el contexto de la pelea presidencial y postuló la necesidad de potenciar la incidencia política de su provincia y otras de similares características con planteos de envergadura regional.
Trabajará, aseguró, para que el próximo Presidente sea peronista, pero no se privó de admitir que Mauricio Macri tiene posibilidades. "Yo no voy a hacer seguidismo. Nunca lo hice", advirtió. Sobre su preferencia entre los precandidatos del peronismo, evitó definirse por uno en particular: "Quiero ver qué es lo que tienen pensado hacer acá. Quiero sentarme con los gobernadores y los dirigentes de la región y que tomemos una decisión más o menos en conjunto. Sentarnos y decir: 'Bueno, muchachos, qué hay'. Nos vamos a comprometer donde sea más conveniente para nosotros. Si aparece un candidato que no solo promete, sino que se engancha con algunas de nuestras ideas y te permite tener un espacio, que no significa tener cargos, en su gobierno, lo acompañamos".
Lógicamente, el oficialismo nacional intenta capitalizar el triunfo de Salta, pero las declaraciones al diario La Nación del gobernador ratificado tuvieron un grado de autonomía que no estaba previsto. Con tono mesurado, consideró escasas las posibilidades de que la presidenta Cristina Fernández le marque la agenda a su sucesor. "La realidad práctica es que el que tiene la lapicera conduce. Cristina tendrá influencia, y es obvio que hay que escuchar a una persona que fue ocho años presidente y que está en tu espacio político. ¿Pero cuánto dura el famoso cuento de alguien al gobierno y otro al poder? Creo que no hay espacio para eso", expresó al respecto. A criterio del gobernador, más que especular con la influencia que pueda tener la Presidenta saliente, hay que trabajar para incrementar el espacio de lo que llamó "regiones hoy menos competitivas" para incidir sobre las políticas nacionales, cualquiera sea el próximo jefe de Estado. "Hay un dato de la realidad: a partir de diciembre se dibuja un nuevo esquema de poder. Bueno, yo voy a estar discutiendo ahí. Quiero sentarme a conversar y a condicionar en el buen sentido el nuevo momento que va a vivir el peronismo a partir de diciembre. Imagino (ese momento) con el peronismo en el gobierno pero, como sucede habitualmente, un nuevo presidente rediseña el esquema de poder. Creo que nosotros, desde las regiones hoy menos competitivas nos tenemos que sentar y hacer valer nuestro peso", analizó. Aclaró que su pretensión no pasa por "horizontalizar al nivel radical que sea estilo estudiantina adolescente, pero sí que la toma de decisiones sea un poquito más trabajada. Que haya consensos. Estoy convencido de que va a haber cantidad de legisladores, gobernadores e intendentes que empezaremos a diseñar políticas públicas más o menos comunes y acercaremos nuestra opinión a quien conduzca".
Es muy difícil desmentir el centralismo económico y político que rige en la Argentina. La concentración de recursos fiscales en la Casa Rosada convierte al federalismo establecido en la Constitución en mero postulado teórico. Las manifestaciones de Urtubey son por lo menos un intento de filtrar entre los análisis de su triunfo un matiz distinto al seleccionado por los esquemas electorales nacionales, con elementos vinculados a los intereses locales. Con dos mandatos ya sobre el lomo, a las puertas del tercero, el gobernador salteño ha de estar bastante lejos de la candidez. Sabe que el glorioso sitio que se le destina ahora es circunstancial y fugaz. Pasadas las euforias, vendrán otras elecciones locales cuyos resultados que las facciones en litigio por llegar a la Presidencia valorarán conforme a los beneficios que puedan arrojar para sus estrategias generales. Después, el peso del padrón colocará las cosas de nuevo en su lugar. La regionalización que el salteño propone es la táctica más idónea para lograr políticas tendientes a revertir las postergaciones del interior. Sería saludable que otros mandatarios y dirigentes coincidieran en ese pensamiento y, sobre todo, en acciones concretas para materializarlo. Para, como eligió decir en lugar de redundar con elogios y señales de lealtad perruna, "condicionar en el buen sentido". || RNG














