La semana pasada el gobernador Gerardo Morales firmó el memorándum junto al ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, y la empresa china Ganfeng.

Jujuy 18 de mayo 2021 // El acuerdo de entendimiento logrado por el Gobierno de Jujuy con la gigante Ganfeng Lithium Commpany, para radicar en la Zona Franca de Perico parte de la cadena de valor con la producción masiva de componentes para la emergente industria de electromovilidad, en ciertos sectores con visión empresaria despertó fuertes expectativas, ya que el mega emprendimiento generará un ecosistema de proveedores de bienes y servicios.
La contundencia de la gestión, ante el despliegue actual de numerosos emprendimientos estatales en marcha (Cauchari, Jemse, Xuma, Cannava, GIRSU, etc) comenzaron a perforar al electorado escéptico, acostumbrado al eterno letargo de los gobiernos anteriores, donde siempre se tomaba con pesimismo los anuncios de transformación, porque terminaban en falsas promesas.
El electorado jujeño estaba acostumbrado a un calvario de turbulencia social que se extendió por tres décadas, donde la provincia solo aspiraba a pagar salarios y gestionar a cuenta gotas obras nacionales, muchas de las cuales terminaron en la justicia denunciadas por corrupción.
Hoy los ciudadanos, comenzaron considerar la Gestión de GM como un proyecto popular inclusivo, la cual vino acompañada de varios milagros, entre ellos el más significativo: la ampliación de la matriz productiva, encarada desde un plano tecnológico, perfil que jamás hubiera imaginado un jujeño seis años atrás.
Como opción al proyecto político que ofrece Cambia Jujuy, se encuentra la interna del peronismo y los estertores de la izquierda; sectores cargados de acusaciones cruzadas y de críticas que se desvanecen por sí mismas, ya que quienes la emiten, la mayoría fueron parte del fracaso del otrora poder de turno o tuvieron oportunidades de dar a luz caminos alternativos, pero ni lo intentaron.
Esta disyuntiva no posee argumentos de igual peso para convertirse en un dilema para los electores; simplemente los jujeños preocupados por el monstruo inflacionario y la postergación crónica de la provincia, ante el avance de la fuga de precios, la cual destruye salarios y pone en riesgo miles de empleos, dan mayor valor a los hechos que generan expectativas laborales, más aún por producciones insertas en el mercado global que rinden en dólares.
Jamás se creyó que una empresa estatal podría financiar escuelas; hoy es un hecho; pero no se trata de un par de escuelas, estamos hablando de más de 200 establecimientos educativos, una verdadera cruzada en la formación de recurso humano apto para ser protagonista de las demandas del siglo XXI; como tampoco se trata de una sola empresa encaminada hacia los mercados globales, son varios los emprendimientos internacionales donde Jujuy es un activo y foco de inversiones; elegir otro camino para un elector sensato, representaría el regreso a la inestabilidad, el caos y al prepo; -los pueblos no se suicidan-.















