Fue durante el Jubileo de la Consolación, dedicado a las víctimas de la violencia y el luto."La Iglesia, de la cual algunos miembros los han herido, hoy se arrodilla junto a ustedes ante la Madre", dijo el pontífice.
El Papa saluda a una joven en silla de ruedas en el Jublio de Consolación
En el día del Jubileo de la Consolación, dedicado a las víctimas de la violencia y el luto, el papa León XIV ofreció públicamente su "mea culpa" por los abusos dentro de la Iglesia. Dijo que "la Iglesia se arrodilla junto a ustedes ante la Madre".
"También a ustedes, hermanos y hermanas que han sufrido la injusticia y la violencia del abuso, María les repite hoy: 'Yo soy tu madre' y el Señor, en el secreto del corazón, les dice: 'Tú eres mi hijo, tú eres mi hija'".
"La Iglesia, de la cual algunos miembros los han herido, hoy se arrodilla junto a ustedes ante la Madre".
"Que todos podamos aprender de ella, la Virgen, a amparar a los más pequeños y frágiles con ternura. Que aprendamos a atender sus heridas, a caminar juntos. Que podamos recibir de María Dolorosa la fuerza de reconocer que la vida no se define solo por el mal padecido, sino por el amor de Dios que nunca nos abandona y guía a toda la Iglesia", auguró.

La Iglesia hoy se arrodilla junto a ustedes, dijo el Papa
El papa también lamentó el "dolor colectivo de pueblos enteros, víctimas de la guerra, la violencia o el hambre" y llamó a los gobernantes a "escuchar particularmente el grito de tantos niños inocentes" que lo sufren.
En la celebración jubilar se escucharon las experiencias de dos mujeres que han perdonado o, al menos, han tendido la mano a sus agresores, lo que cambió su vida para siempre.
Una de ellas fue Diane Foley, madre de James Foley, el reportero secuestrado y decapitado por los yihadistas del Estado Islámico en Siria en 2014, y la otra fue Luca Di Mauro, viuda de un guardia jurado al que un grupo de muchachos mató en Nápoles en 2009.
El jueves pasado, el papa se reunió con 192 nuevos obispos y les dijo que los comportamientos inapropiados por parte del clero no pueden "ponerse en un cajón", sino que deben ser abordados "con verdadera justicia, tanto hacia las víctimas como hacia los acusados".
El papa honró a cientos de cristianos que han sido asesinados debido a su fe. El Vaticano ha documentado las historias de estos mártires cristianos no como parte de un proceso de canonización, sino para recopilar y recordar sus vidas.
León XIV presidió el servicio de oración del Año Santo para honrarlos, invitando a patriarcas ortodoxos y ministros de más de 30 denominaciones cristianas. Fue parte del esfuerzo continuo para subrayar lo que llama el "ecumenismo de la sangre", que une a los cristianos que son perseguidos y asesinados por su fe.

El Papa encabeza una plegaria en el Jubileo de la Consolación
"Muchos hermanos y hermanas, incluso hoy, llevan la misma cruz que nuestro Señor debido a su testimonio de la fe en situaciones difíciles y contextos hostiles", señaló el papa. "Al igual que Él, son perseguidos, condenados y asesinados".
El servicio en la basílica de San Pablo Extramuros se llevó a cabo 25 años después de que San Juan Pablo II presidiera una conmemoración del Jubileo del año 2000 de nuevos mártires, celebrada en el Coliseo.
Una comisión de estudios del Vaticano, creada en 2023, ha documentado más de 1500 casos de mártires desde el año 2000, incluidos 21 trabajadores coptos ortodoxos que fueron decapitados por milicianos islámicos en Libia en 2015.
También ha documentado historias de cristianos asesinados por organizaciones criminales o simplemente porque su presencia y defensa de los principios cristianos resultaba molesta.
La expulsión del sacerdocio de un cura pedófilo
Por otra parte, el papa ha firmado el decreto de expulsión del estado clerical del diácono italiano Alejandro Frateschi, quien se encuentra en la cárcel de Latina (centro de Italia) por abusar sexualmente de cinco menores a los que enseñaba religión en el instituto entre enero de 2018 y enero de 2023.
El decreto de expulsión del estado clerical le fue comunicado a Frateschi en la cárcel, donde además fue informado de que, entre otras cosas, ya no podrá hablar en nombre de la Iglesia, dar homilías ni desempeñar ningún tipo de cargo en seminarios o parroquias.
El procedimiento canónico comenzó en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que se encarga de juzgar estos delitos. Pero, vista la gravedad y las pruebas en su contra, se decidió enviar la decisión directamente al Papa.
Según la fiscalía, el exdiácono, "aprovechándose de su rol como profesor de religión, primero estableció una relación confidencial con sus alumnos y luego inició una intensa relación en línea, manteniéndose en comunicación sexual a través de las redes sociales".
"En varias ocasiones buscó contacto físico con ellos con el objetivo de cometer violencia sexual", añade.















