- Sincronización multidispositivo. Poder tener Telegram en iPhone, iPad y Mac (también está para PC, Android o Linux) me permite seguir con la conversaciones en cualquiera de los aparatos que tenga entre manos, algo que no permite WhatsApp.
- Compartir documentos de todo tipo. Puedo enviar todo tipo de archivos de cualquier tamaño (.doc, .pdf, .xls, .jpg, etc.) a mis contactos de forma rápida, segura y sin compresión (las imágenes que se comparten en WhatsApp son un drama en cuanto a pérdida de calidad). Esos archivos se quedan en la nube para volver a compartirlos o visualizarlos cuando se quiera.
- Seguridad. Telegram está encriptado desde sus primeras versiones y permite la creación de canales secretos con aún mayor privacidad en los mensajes que se autodestruyen. WhatsApp, aunque ha empezado a cifrar los mensajes de emisor a receptor en abril de 2016, tiene menos seguridad que Mariano Rajoy dando paseos por Pontevedra.
- Nombres de usuario. Telegram permite la creación de un nombre de usuario (al estilo de Twitter) con el que puedes conversar con quien quieras sin darle tu número de teléfono.
- Menciones y hashtags. Poder escribir hashtags para identificar mensajes, hacer menciones a usuarios y dar respuestas a mensajes concretos facilita enormemente la lectura y comprensión de los mensajes, especialmente en grupos de varios usuarios.
- Búsqueda. Si con las menciones y los hashtags no tienes suficiente, la búsqueda en Telegram permite encontrar todo tipo de archivos y mensajes. Buena suerte con eso en WhatsApp.
- Rápido. Telegram es súper rápido, solo tienes que probarlo para ver la velocidad a la que llegan y se reciben los mensajes.
- Stickers, gifs y Markdown. Lo de enviar stickers no deja de ser algo accesorio, pero poder utilizar gifs de forma sencilla o incluso escribir con Markdown para destacar ciertos mensajes deja a WhatsApp a la altura del betún.
- Canales. La posibilidad de crear canales de difusión con usuarios ilimitados y múltiples opciones de administración hacen de Telegram una plataforma ideal para la comunicación directa con usuarios, clientes o miembros de determinados colectivos.
Que "todo el mundo" utilice WhatsApp no debe ser el motivo por el que nos resignemos a no usar Telegram. De acuerdo a que la proporción de WhatsApp y sus 800 millones de usuarios activos es grande, pero Telegram es utilizado de forma habitual por 100 millones de personas, una cifra que no es precisamente poca cosa.
Cuando comencé a usar Telegram diariamente y fui corriendo la voz entre mis contactos pocos usaban la plataforma, pero desde entonces, la mayoría de las conversaciones que tengo en aplicaciones de mensajería con amigos, familia y compañeros de trabajo ocurren allí.















