Desde que comenzó la pandemia supimos que iban a venir complicaciones en distintas areas. Los comercios lamentan la baja de ventas, mientras intentan cumplir con todos los protocolos exijidos por el Comité Operativo de Emergencias de la provincia. Algunas instituciones religiosas siguen dando reuniones virtuales y hasta se especula de la cobranza de diezmos y demás.
Pero las calles jujeñas no quedan vacías de necesidad. Sobre la calle Belgrano, en la esquina con calle Necochea, nos encontramos con un claro ejemplo de una pandemia que no discrimina a nadie. Una persona no vidente pidiendo dinero sin los elementos de seguridad, ésto no quiere decir que carece de responsabilidad hacia nosotros, quizá que nosotros carecemos de responsabilidad con él.

"Siempre que pasamos por aquí está él, nunca con barbijo, pero siempre con hambre" fueron las palabras de una persona que transcurría por allí. Pensarlo de ésta manera nos hace caer en cuenta de que para algunos "quedarse en casa" es de lo mas sencillo, mientras que para otros significaría el fin de su vida. Aquí un claro ejemplo de que aunque los ojos no vean, igual el corazón siente.
















