Según anunció Fumio Kishida, primer ministro de Japón desde el 2021, el vertido del agua residual tratada de la central nuclear de Fukushima empezará este jueves.

De esta manera, el gobierno japonés y el operador de la central TEPCO aseguran, con el respaldo de la ONU, que el agua no implica riesgos sanitarios o medioambientales luego de haber pasado por un tratamiento que elimina la mayoría de sustancia radioactiva.
El inicio de la descarga está “previsto para el 24 de agosto si las condiciones meteorológicas y marítimas no lo impiden”. Sin embargo, ha traído problemas con países vecinos.
La comunidad pesquera local teme el daño reputacional para sus productos y, como respuesta en desacuerdo a la medida, China ya ha impuesto prohibiciones a la importación de alimentos nipones.
En uno de los peores desastres radioactivos, la central nuclear de Fukushima-Daiichi quedó destruida por un masivo terremoto seguido de un tsunami que mató a unas 18.000 personas en marzo de 2011.
Desde entonces, el operador TEPCO ha acumulado más de 1,3 millones de toneladas (el equivalente a la capacidad de 500 piscinas olímpicas) de agua de refrigeración de los reactores radioactivos, mezclada con agua subterránea y de lluvia que se ha filtrado.















