El jefe de gobierno porteño confirmó su postulación con un video en el que “llamó a terminar con el odio”. Aseguró que la Argentina “no necesita ni grupos de iluminados ni líderes carismáticos”.

El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, formalizó este jueves al mediodía su candidatura presidencial con un video de campaña y agitó la pelea interna en el PRO por el armado político para los próximos comicios.
El referente de Juntos por el Cambio (JxC) optó por un formato enlatado para oficializar que se anota en la carrera electoral de 2023. Anoche, difundió un tuit en el que sugirió que se anotaba en la carrera y este mediodía publicó un video en sus redes sociales para confirmar su deseo de disputar la Presidencia. Tal como habían anticipado sus estrategas, se lanzó con un fuerte mensaje antigrieta.
“Los únicos que se benefician con la grieta son los que la abrieron, los que se aprovechan de ella. Los que la usen, son unos estafadores. O terminamos con la grieta o la grieta termina con la Argentina”, enfatizó Larreta, quien difundió un mensaje grabado en el kilómetro 0 de la Ruta 40, en el Cabo Vírgenes, en Santa Cruz.
Cuando faltan seis meses para las primarias presidenciales, Larreta ratificó su estrategia para disputar el poder nacional: resaltó su perfil dialoguista y moderado. De hecho, sus asesores subrayaron que apuesta por “transitar un camino que integre a los argentinos, sin divisiones, con unión y diálogo en un país federal”.
En la pieza audiovisual dijo que quiere “ser un buen presidente” y llamó a “terminar con el odio e iniciar el camino de la transformación que la Argentina necesita”.
En su discurso grabado, Larreta sugiere que el país requiere de acuerdos para salir de la volatilidad económica. “En cada lugar que voy recojo lo mismo: ya cruzamos un límite. No queremos más seguir viviendo con el agua al cuello, siempre peleando, peleándonos entre nosotros”, sostuvo.
Larreta dijo que quiere “ser un buen presidente” y llamó a “terminar con el odio”
A su vez, remarcó que la solución a las crisis constantes no la traerá un “grupo de iluminados” ni “un líder carismático”. Y aseguró que su principal virtud es conformar equipos y “laburar”. De esa manera, intentó sobresaltar sus credenciales de “gestor”.
En su mesa de campaña, insisten en que la crítica situación social y económica favorece los perfiles que garanticen gobernabilidad. Anoche, la principal contrincante interna de Larreta, Patricia Bullrich, se anticipó al lanzamiento del jefe porteño y salió a cuestionar su visión antigrieta. Mauricio Macri, en tanto, se mostró con María Eugenia Vidal, quien también adelantó que quiere competir por la presidencia.
Ya lanzado en la carrera presidencial, Larreta lidia con el desafío de contrarrestar el crecimiento de Bullrich en las encuestas, que apela a un discurso más belicoso para diferenciarse del kirchnerismo, y contener el avance en el tablero opositor de Macri, que activó un operativo desgaste de la figura del jefe porteño tras las legislativas de 2021.
Pese a que sufrió esos embates, Larreta confía en su estrategia: machaca con que la elección se gana en el centro. Bajo la sombra de su mentor, apuesta a la construcción territorial y al poder de fuego de la maquinaria porteña.
A lo largo de su mensaje grabado, Larreta trazó los lineamientos medulares de su proyecto presidencial. Volvió a levantar las banderas de la tolerancia y la educación: cree que es su activo tras la pelea con el Gobierno por el cierre de las escuelas durante la pandemia.
“Yo quiero un país donde nos respetemos los unos con los otros. Un país donde igualar sea igualar para arriba. Un país donde la educación sea intocable. Un país donde se produzca en todos los rincones. Un país que sea un orgullo desde donde lo mires. Un país con sentido común, donde todos apuntemos para el mismo lado”, apuntó.
El discurso completo de Horacio Rodríguez Larreta
Un faro es la señal para saber adónde vamos. O adónde queremos ir.
Yo estoy acá en el kilómetro cero de la ruta 40. Que es la ruta que une toda la Argentina.
Hace tiempo ya que empecé a recorrer todo el país. Y en cada lugar que voy recojo lo mismo: ya cruzamos un límite. No queremos más seguir siendo lo que somos: no queremos más seguir viviendo con el agua al cuello. Siempre peleándonos, peleándonos entre nosotros.
Los únicos que se benefician con la grieta son los que la abrieron, los que se aprovechan de ella. Los que la usen, son unos estafadores.
O terminamos con la grieta o la grieta termina con la Argentina.
Los argentinos queremos ya iniciar el camino hacia vivir mejor.
Ahora la pregunta del millón es: ¿estamos dispuestos a hacer las transformaciones que se necesitan? Yo sí.
Yo quiero un país donde nos respetemos los unos con los otros. Un país donde igualar sea igualar para arriba. Un país donde la educación sea intocable. Un país donde se produzca en todos los rincones. Un país que sea un orgullo desde donde lo mires.
Un país con sentido común, donde todos apuntemos para el mismo lado.
A mi muchos me preguntan si yo sueño con llegar a ser presidente. Sería un honor, por supuesto. Pero no es un lugar al que se llega.
La presidencia tiene que ser el principio del camino de la gran transformación. Que no la van a hacer un grupo de iluminados o un líder carismático. Llevamos años y años de carisma y miren cómo estamos.
Lo mío es laburar y laburar y laburar. Y armar equipos de trabajo para hacer que las cosas pasen, pero que se mantengan en el tiempo. Porque si los cambios no son duraderos al final no sirven para nada.
No se trata de ser presidente, yo quiero ser buen presidente.
Y juntos terminar con el odio e iniciar el camino de la transformación que la Argentina necesita.















