Se trata de SAS Automotriz Argentina, autopartista de origen francés que salió a dar su versión tras el estallido del escándalo. También se refirió al hecho ocurrido la automotriz Volkswagen. Qué dijeron.
Por Agostina Pérez

A medida que pasan las horas y avanza la investigación sobre el cargamento que transportó el avión venezolano-iraní, sale a la luz nueva información. Luego de que el juez Federico Villena determinó la prohibición de la salida del país de los iraníes que componían la tripulación del avión que fue retenido en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza sospechado de maniobras irregulares, la empresa que trajo el cargamento en esa aeronave salió a dar su versión.
Se trata de SAS Automotriz, una compañía francesa parte del grupo Fauresia, con casa central en Nanterre, en los suburbios de París. Es el noveno fabricante internacional de piezas de automóviles más grande del mundo. La sede argentina de SAS se despegó de los antecedentes de la máquina como los de su tripulación e involucró a Volkswagen.
El despachante elegido por SAS es la firma Fracht, una compañía internacional especialista en la materia. Tanto Volkswagen como SAS se desligaron del vuelo y se refirieron a ella, como la contratada para brindar el servicio.
Qué dijo SAS Automotriz
"No tiene relación alguna la situación con el avión Boeing 747-300 de transporte de cargas de origen venezolano", aseguró SAS Automotriz Argentina S.A. en un comunicado que difundió y al que NOTINOR.COM accedió.
La firma explicó que "contrató los servicios de Forwarder Fracht USA, empresa internacional que presta servicios logísticos". "La contratación se realizó para el transporte de componentes destinados a la producción de paneles de instrumento y asientos para el modelo Taos, provenientes de la ciudad de Querétaro, México. La relación entre Forwarder y la compañía aérea para que las mencionadas piezas lleguen a Argentina es algo que SAS Automotriz Argentina S.A. desconoce y no tiene relación alguna", aclaró.

Y amplió: "La carga transportada fue liberada en su totalidad luego de sus correspondientes procedimientos de control aduanero. SAS Automotriz Argentina S.A. ha cumplido con las normas legales y de compliance que rigen este tipo de contrataciones", dijo la autopartista.
Las partes que trajo el avión viajaban siempre por barco, pero la pandemia primero y la guerra en Ucrania después, generaron complicaciones en la logística, de tal manera que ahora muchas se traen en vuelos de carga.
Las automotrices trabajan con el concepto japonés de "justo a tiempo", con poco nivel de stock. Si falla la provisión de piezas, se paraliza la línea de producción. En el Centro Industrial de Pacheco, en la localidad bonaerense homónima, Volkswagen fabrica unos 200 TAOS por día.
Volkswagen también se despegó
Volkswagen Argentina sacó también su propio comunicado en el que informó que "no tiene relación alguna con la situación del avión Boeing 747-300 de transporte de cargas de origen venezolano".
La automotriz de origen alemán desconoció la relación entre la empresa que les vende los productos y la compañía aérea para que las mencionadas piezas lleguen a la Argentina. "Es algo que Volkswagen Argentina desconoce y no tiene relación alguna con los hechos sucedidos".

La polémica aeronave fue detectada luego de ser rechazada por Uruguay, el 8 de junio. El país vecino le impidió el ingreso a su espacio aéreo para cargar combustible, alertado por sospechas y denuncias sobre el pasado del avión.
Fue entonces que la fiscal Cecilia Incardona solicitó que se abra una causa judicial, tras rechazar un recurso de habeas corpus interpuesto por el abogado Rafael Resnick Brenner, el abogado de la tripulación del avión venezolano-iraní, quien fue asesor del ex titular de la AFIP Ricardo Echegaray y uno de los querellantes en la causa por supuesto espionaje ilegal durante el gobierno de Mauricio Macri.
La llegada de los iraníes levantó todo tipo de sospechas por la vinculación que tienen con el régimen de Nicolás Maduro y por la responsabilidad que ese país tuvo en el atentado a la AMIA. De hecho, trascendieron sospechas de una posible vinculación del piloto con el grupo Fuerza Quds, la Guardia Revolucionaria de Teherán, que es considerada por los Estados Unidos como un grupo terrorista.















