
Para lograr una mayor eficiencia en sus servicios, Google tendrá un cable submarino propio que cruzará de Estados Unidos a Chile por el Pacífico; Microsoft, Facebook y Amazon han hecho inversiones similares.
El fin último es llegar a los datacenter que tiene en Santiago de Chile. Ya tiene otro cable que une Estados Unidos con Brasil.
El cable es similar a los que llegan a Las Toninas en la Argentina (fibra óptica que va por el lecho marino), pero con algunas particularidades, según le explicó Cristian Ramos, gerente de sociedades de desarrollo de infraestructuras de Internet de Google para América latina a LA NACION.
Es, además, una forma de dejar de depender de los cables del Pacífico que están llegando al final de su vida útil. "Un cable tiene más o menos una vida útil de 25 años, aunque puede durar un poco más; pero los cables que están en uso hoy son de 2000, o 1999, la tecnología que tienen dentro ya está llegando a su límite".

¿En qué beneficiará al usuario común que Google tenga una conexión directa entre sus servidores de Los Angeles y Santiago de Chile? "Nos habilita a mejorar los servicios que tenemos en la región, a ofrecer más cosas -aclara Ramos, sin especificar de cuáles servicios se trata-. Más contenido de Google en la región. Y tener menos latencia, un tráfico más optimizado para los usuarios, sea para ver un video en YouTube, un mail o hacer una búsqueda".















