Reunidas en el monolito que marca el cruce del Trópico de Capricornio, las comunidades indígenas se acomodan en torno a grandes fogones para recuperar una tradición legada por los incas. Acompañados por lugareños y turistas, esperan la llegada del Tata Inti con danzas y cantos.
Desde la noche del lunes se encuentran reunidos. La medianoche es un momento crucial: en este horario se alimenta a la Pachamama para garantizar que no falte nada durante la fría época que se avecina. La madre tierra recibe comidas, cigarrillos, y bebidas que también son compartidas entre los asistentes. Alimentos como la papa, el haba o la quinua y también bebidas típicas como la chicha, el vino y el alcohol son se ofrecidos a la “Pacha” en una boca abierta en la tierra.
El primer rayo del sol hace que los brazos se eleven y comiencen las alabanzas en idiomas como el quechua, aymará y el castellano. La noche más larga del año ha llegado a su fin.
La ceremonia se realiza en el monolito que recuerda el paso de la línea imaginaria del Trópico de Capricornio, a metros de la ruta nacional 9, y cuenta con la presencia de integrantes de las comunidades de Quita-Cara y Villa El Perchel, del Departamento Tilcara.
El Inti Raymi es un acontecimiento que convoca a descendientes de pueblos originarios para honrar al Tata Inti, donde no faltan los cantos, los bailes y la música de sikuris, erke o alguna caja.

















