Para este jueves a la mañana está programada la última jornada del Triduo de Pontificales, con la Solemnidad del Señor del Milagro, por lo que a las 10 se realizará una misa estacional en la Catedral, mientras que esta noche será de vigilia y oración, por lo que el santuario permanecerá abierto.
Durante su homilía,el obispo de Orán, Gustavo Zanchetta, explicó que la Exaltación de la Cruz es una fiesta antigua, que “venera al Señor entregando la vida por nosotros”, tras lo que detalló que el origen de esta festividad “ha sido un momento de cruz para los salteños, con aquellos terremotos, y hoy damos gracias al Señor, exaltándolo en la cruz”.
De la misa participó el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quien concurrió junto a su madre, Lía Mera Figueroa, y en declaraciones formuladas luego de la misa destacó la llegada de miles de peregrinos de distintos puntos de la provincia y el país, a quienes consideró “los verdaderos protagonistas de este Milagro salteño”.
”Esto es lo que es Salta, lo que significa para nosotros este tiempo del Milagro. Un pueblo de mucha fe, que puede transformar este sacrificio en esperanza para el futuro”, manifestó el mandatario.
En total, se estima que serán 50.000 los peregrinos que arribarán a la capital salteña, lo que disparó una enorme red de solidaridad, con voluntarios que trabajan con distintas instituciones para recibirlos, atenderlos y proporcionarles alimentos y elementos básicos para su estadía en Salta.
Esta celebración religiosa moviliza a gran parte de la comunidad salteña, que queda atravesada por las alternativas relacionadas con el Milagro.
Operativos especiales de seguridad, defensa civil y salud, con la participación de casi 4.000 policías y 800 agentes del área sanitaria, entre otros, se confeccionaron especialmente para cubrir las alternativas de esta fiesta religiosa y para la procesión, que se espera que convoque alrededor de 850 mil fieles.
La Fiesta del Milagro tiene sus orígenes en 1582, cuando se fundó la ciudad de Salta.
Diez años después, el Fray Francisco de Victoria, que había estado en la fundación, envió desde España la imagen del Cristo Crucificado que encabeza las celebraciones, con destino al templo mayor de Salta.
El barco en el que viajaba la imagen naufragó, pero el Cristo fue rescatado en el puerto del Callao, en Perú, y trasladado a Salta.
Un siglo más tarde, en septiembre de 1692, un fuerte temblor azotó el territorio de lo que hoy es esta provincia norteña, y los movimientos telúricos cesaron cuando el sacerdote José Carrión sacó al Cristo en procesión, por lo que desde allí se celebra cada año la Fiesta del Milagro.















