sábado 11 de julio de 2020



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Errores de belleza que no puedes seguir cometiendo pasados los 30

Errores de belleza que no puedes seguir cometiendo pasados los 30

29 de junio del año 2020

Cada década supone unos cambios y a partir de los 30 hay que prestar atención especial a la rutina de belleza que practicabas durante la veintena. Y es precisamente esa consciencia la que te tiene que hacer ver con claridad que tu piel ya no es la misma y hay que corregir los malos hábitos. Porque, aunque todavía no se aprecien a nivel visual, la repercusión directa que tienen sobre el proceso de envejecimiento es real. Si te encuentras en las mismas circunstancias, lee con atención: es mejor reconocer los errores y ponerles freno cuanto antes, porque aunque parezca mentira, ya no tenemos veinte años.

No beber todo el agua que necesitas.

Es el truco de belleza más manido en boca de modelos y celebrities, una de esas cosas que estamos hartas de oír, que no paran de repetirnos y que aun así no cumplimos tan a rajatabla como deberíamos. El agua no es solo fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, lo es también para mantener una piel bonita. El agua garantiza el correcto funcionamiento de las células y evita que las arrugas se pronuncien, además de ayudarte a mantener la luminosidad de la piel.

No invertir en una buena hidratante.

Cuando empezamos a consumir cosméticos, lo primero que nos preocupa es el acné, y de ahí damos el gran salto a otro tipo de problemas como las manchas y los primeros síntomas de envejecimiento, olvidándonos por completo de lo importante que es la hidratación de nuestra piel para estar bella. Una piel seca se traduce en una piel con arrugas más pronunciadas, falta de luminosidad e, incluso, en una piel más grasa (si eres de las que todavía huye de la hidratante porque tienes la piel grasa). Estudia tu piel y elige una hidratante acorde con tus necesidades. Notarás el cambio.

¿Te suenan los conceptos piel apagada, ojeras y bolsas bajo los ojos? Pues son consecuencia directa de no dormir todo lo que tu cuerpo necesita para recuperarse. El trabajo (o el estrés de buscarlo), ese curso de inglés intensivo, las clases de spinning, la familia y los amigos, y esa serie que te tiene enganchadísima suelen ser factores que anteponemos a nuestras horas de sueño. Empieza a valorar el tiempo que dedicas a cada cosa y ponte como objetivo compaginar tus deberes con tu tiempo de sueño. Ese capítulo puede esperar hasta mañana y tu piel te lo agradecerá.

Cada década supone unos cambios y a partir de los 30 hay que prestar atención especial a la rutina de belleza que practicabas durante la veintena. Y es precisamente esa consciencia la que te tiene que hacer ver con claridad que tu piel ya no es la misma y hay que corregir los malos hábitos. Porque, aunque todavía no se aprecien a nivel visual, la repercusión directa que tienen sobre el proceso de envejecimiento es real. Si te encuentras en las mismas circunstancias, lee con atención: es mejor reconocer los errores y ponerles freno cuanto antes, porque aunque parezca mentira, ya no tenemos veinte años.

No beber todo el agua que necesitas.

Es el truco de belleza más manido en boca de modelos y celebrities, una de esas cosas que estamos hartas de oír, que no paran de repetirnos y que aun así no cumplimos tan a rajatabla como deberíamos. El agua no es solo fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, lo es también para mantener una piel bonita. El agua garantiza el correcto funcionamiento de las células y evita que las arrugas se pronuncien, además de ayudarte a mantener la luminosidad de la piel.

No invertir en una buena hidratante.

Cuando empezamos a consumir cosméticos, lo primero que nos preocupa es el acné, y de ahí damos el gran salto a otro tipo de problemas como las manchas y los primeros síntomas de envejecimiento, olvidándonos por completo de lo importante que es la hidratación de nuestra piel para estar bella. Una piel seca se traduce en una piel con arrugas más pronunciadas, falta de luminosidad e, incluso, en una piel más grasa (si eres de las que todavía huye de la hidratante porque tienes la piel grasa). Estudia tu piel y elige una hidratante acorde con tus necesidades. Notarás el cambio.

¿Te suenan los conceptos piel apagada, ojeras y bolsas bajo los ojos? Pues son consecuencia directa de no dormir todo lo que tu cuerpo necesita para recuperarse. El trabajo (o el estrés de buscarlo), ese curso de inglés intensivo, las clases de spinning, la familia y los amigos, y esa serie que te tiene enganchadísima suelen ser factores que anteponemos a nuestras horas de sueño. Empieza a valorar el tiempo que dedicas a cada cosa y ponte como objetivo compaginar tus deberes con tu tiempo de sueño. Ese capítulo puede esperar hasta mañana y tu piel te lo agradecerá.


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