El juez federal expone en la audiencia pública ante la Comisión de Acuerdos. El kirchnerismo advirtió que no lo apoyará si el Gobierno no se sienta a negociar.

El juez federal Ariel Lijo, propuesto por Javier Milei para integrar la Corte Suprema, defiende este miércoles su candidatura ante la Comisión de Acuerdos del Senado.
El controvertido juez federal llega a la audiencia pública objetado de manera contundente por organizaciones profesionales y no gubernamentales que cuestionan su idoneidad moral y técnica para alcanzar una de las máximas judicaturas del país.
Una de las últimas voces que se alzó contra la candidatura de Lijo fue la de Victoria Villarruel. “Mi opinión respecto de Lijo es pública. La he expresado. No estoy de acuerdo con la candidatura. Por razones prácticas, está remplazando a una mujer. Es un juez que ha lesionado mucho los vínculos a raíz de su candidatura, entre aquellos que están a favor o en contra. Es un juez que no contaría con los pergaminos necesarios para ser juez de la Corte Suprema de la Nación”, aseguró la vicepresidenta, en medio del claro distanciamiento con Javier Milei.
Para que Lijo se convierta en juez de la Corte, el oficialismo necesita el apoyo de los senadores del peronismo en dos instancias: primero para conseguir dictamen en la comisión de Acuerdos y luego para aprobar el pliego en el recinto.
En tal sentido, el jefe del bloque de senadores de Unión por la Patria, José Mayans (Formosa), anunció que su bancada no está dispuesta a apoyar el dictamen de comisión que le permitiría al pliego de Lijo llegar al recinto de la Cámara alta.
“Le sugerí al bloque que no firme el dictamen, que las firmas las ponga el Poder Ejecutivo. A nosotros no nos habló nadie y, en principio, no tenemos ninguna obligación. El que tiene la obligación de juntar las firmas es el Ejecutivo. Para mí, el tema de la Corte requiere de un acuerdo político”, afirmó el jefe de la principal bancada de oposición del Senado al diario La Nación.
Por su parte, el senador Mariano Recalde aseguró que el kirchnerismo está dispuesto a negociar la designación de Lijo a cambio de “leyes para la gente”.
“Si ocurre una negociación después lo podrás entender o no, pero no nos adelantemos. Tenemos una posición de mucha prudencia cuando hay un bloque que está funcionando como tal y tiene otros interlocutores para hablar con el gobierno y, como dijo Mayans, no hubo ninguna conversación. Todo indica que no tendrían los votos, pero quiero ser prudente”, destacó Recalde en diálogo con el diario Clarín.
El radicalismo también se mueve en el Senado, en este caso con una jugada que favorece las chances de Lijo: sacó de la Comisión de Acuerdos al senador Pablo Blanco (Tierra del Fuego), quien había anticipado su rechazo a la nominación del juez federal, y lo reemplazó por el jefe de la bancada, Eduardo Vischi (Corrientes), proclive apoyar al Gobierno.















